lunes , 20 enero 2020

Inicio » Destacados » Roberto Cachanosky, Pablo Duggan y la pobreza

Roberto Cachanosky, Pablo Duggan y la pobreza

Administrador LyP

Colaborador de Libertad y Progreso
octubre 22, 2019 9:49 pm by: A+ / A-

*Por Alberto Ramón Althaus

Después de escuchar al economista Roberto Cachanosky y a Pablo Duggan expresarse por la radio sobre el tema de la pobreza es necesario que los argentinos discutamos y pensemos este tema con seriedad y sinceridad.

Los inmigrantes venezolanos consiguen trabajo en nuestro país porque los que se fueron de Venezuela bajo la dictadura de Maduro son emprendedores, trabajadores, muchos pertenecían a la clase media y puede haber universitarios entre ellos, pero sobre todo no tienen los vicios que genera en ocasiones a los hombres la adhesión a movimientos como el peronismo, el kirchnerismo, el socialismo y el comunismo. Como por ejemplo, no respetar a los empleadores, sino considerarlos explotadores, para los cuales hay que trabajar lo menos posible y a desgano, y dada la ocasión, hacerle juicio a la empresa empleadora amparados en leyes de la época de Mussolini.

pueblo empobrecido

No sabemos por qué un empleador argentino va a contratar argentinos amparados por estas leyes pudiendo contratar trabajadores venezolanos sin la cabeza podrida en contra del empresariado.

Muchos de los venezolanos arribados a estas tierras son honestos y emprendedores, porque para emigrar por causa del socialismo bolivariano uno no debe aspirar a vivir de lo ajeno y, además, hay que dejar el país, la casa, el trabajo, la mayoría de los bienes y las amistades para comenzar todo de nuevo en otro lado. Y es posible que entre esta gente existan algunas personas que sean de clase media y con formación, lo que facilita aún más el proceso de inserción laboral.

La gente que no acepta el comunismo y socialismo como formas de vida cree en la propiedad privada y no quiere vivir del Estado. Muchas veces el peronista, kirchnerista, socialista y comunista coherente con su ideología odia al empresario, combate al capital, hace huelga, exige más vacaciones y privilegios, se alegra por la infinidad de feriados y está en contra de la modificación de una legislación laboral de la época de Mussolini.

Las migraciones europeas que formaron la Argentina entre 1880 y 1914 era en muchos casos formada por familias que quizás no tenían la escuela completa, pero tenían una formación y una cultura del trabajo superiores a las de la mayoría de los argentinos del momento.  Eran europeos con una cultura al hombro y gran espíritu empendedor, sabían que la América únicamente se podía hacer trabajando en estos lares por lo que venían a trabajar.

Fueron atraídos hacia Argentina por la Constitución de 1853 y los códigos Civil y Comercial de Dalmacio Vélez Sársfield pero, principalmente, por los ejemplos de una colonización exitosa que podían presentar los representantes del gobierno nacional en Europa. Nos referimos, principalmente, a las colonias de Santa Fe fundadas a partir de 1856, que eran una prueba de que los gobiernos provinciales y nacionales no se apropiaban de lo que conseguía el inmigrante europeo con su trabajo y de que dejaban a la gente trabajar y prosperar. Estas colonias eran Esperanza, San Jerónimo, Humboldt, Franck, San Carlos, Progreso, Grutly, Cavour, etc. No se debe olvidar que los gobiernos liberales argentinos promovieron esa inmigración, había tierras buenas y salarios entre los más altos del mundo. Esa Argentina se hizo trabajando como señala Roberto Cachanosky o en la cultura del trabajo.

La pobreza no es un bien salvo la pobreza cristiana

Un hombre puesto a elegir entre ser pobre y ser rico elige, casi siempre, ser rico, la riqueza es un bien. Una persona puesta a elegir entre tener pocos ingresos o ingresos mayores elige, casi siempre, los ingresos mayores, si se le da a elegir entre tener pocos bienes y tener muchos prefiere, casi siempre, lo segundo.

Los comunistas y socialistas que aparecen en universidades, congresos legislativos, partidos políticos y periodismo, no viven con los pobres y como pobres. De hecho, pudiendo dar la mayoría de sus ingresos a los pobres y vivir en la pobreza, eligen vivir en una buena casa, tener un buen auto y comer todos los días como gente de clase media.

La mayoría de ellos nació en la clase media o alta y tuvo, por lo menos, una educación secundaria y universitaria. Pocos de ellos son analfabetos y la mayoría se destaca por dedicar mucho tiempo a la lectura. Sus vidas personales de cómodo bienestar son todo lo contrario de lo que predican políticamente, si bien pueden, en algún momento acercarse a los pobres, pero luego regresan a las comodidades de su hogar y a su acaudalada forma de vida. Por otra parte, no hay ningún gobernante de país comunista que haya vivido como pobre mientras gobernaba.

La pobreza cristiana es un bien sólo para el católico, porque es una pobreza ordenada a Dios por esa religión y dentro de la Iglesia Católica supone que la persona viva con austeridad independientemente de los bienes que posee y con magnanimidad, para ordenar mejor su vida a Dios en la caridad hacia el prójimo y en la austeridad. No es necesario ser pobre para vivir la pobreza cristiana.

Ahora, para el católico es un precepto el amor a Dios sobre todas la cosas y al prójimo como a sí mismo, o sea, la caridad hasta la santidad a la cual que tenemos los católicos que tender como perfección y fin. Por otra parte, los votos de pobreza, obediencia y castidad son consejos y no preceptos, si bien es necesario que la persona de alguna manera realice esos votos en su vida para alcanzar la santidad, la pobreza cristiana no significa ausencia de bienes o vivir en una villa miseria, la pobreza cristiana no es miseria y si bien es pobreza su fin es estrictamente religioso.

El voto de pobreza y la pobreza cristiana son grandes bienes para la Iglesia pero no deben ser confundidos con la miseria y con la pobreza lisa y llana y debe ser asumidos por motivos religiosos relacionados con la santidad.

La Iglesia, al evangelizar a los pobres, fomenta en ellos la pobreza cristiana que no es miseria y que no implica dejar de buscar mayores ingresos por medio del trabajo o del emprendimiento. La pobreza cristiana es una forma austera de vida para alcanzar la santidad lo que no significa que deba mantenerse ignorante, haragán, pródigo o tonto en los negocios, muy por el contrario, porque algunos bienes materiales, como dijo Santo Tomás de Aquino, son necesarios para el ejercicio de la virtud y porque la haraganería y la prodigalidad son vicios y pecados graves y la simplicidad no es ignorancia hay que diferenciar la simple pobreza de la pobreza cristiana.

Ahora, la incomprensión por parte de ciertos sectores de la jerarquía de la Iglesia de la necesaria separación entre las leyes de la economía propias de la naturaleza humana, y las leyes de la gracia propias del orden sobrenatural, han llevado a muchos sacerdotes y obispos desde 1917 a pensar que la Iglesia debía ser proclive a favorecer políticamente el socialismo y comunismo. Nada más alejado de la verdad porque la Iglesia siempre respetó las leyes naturales en materia política y no quiso que lo sobrenatural anulara o suprimiera lo natural.

Las leyes de la gracia no están para suprimir las leyes económicas sino para que, respetando las leyes naturales de la economía y de la política, las personas y las naciones se puedan elevar por una ley superior y sobrenatural a la santidad y a un mayor Bien, que es Dios, ello no implica destruir las leyes de la política económica como lo hacen el socialismo y el comunismo. En una economía de mercado o en cierto y determinado capitalismo aceptado y recomendado por Juan Pablo II pueden los hombres, por medio de la austeridad y la magnanimidad de la pobreza cristiana dentro de la Iglesia, alcanzar méritos superiores y tender a la santidad.

Es decir, en una situación de miseria el hombre se deshumaniza, pero por medio de una adhesión al comunismo y al socialismo también lo hace.

*El autor es abogado de la Universidad Católica de Santa Fe (UCSF), especializado en Derecho Comercial – Área Derecho Bancario de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y con magíster en Dirección de Empresas de la Universidad Católica de Córdoba (UCC) y la UCSF

Roberto Cachanosky, Pablo Duggan y la pobreza Reviewed by on . *Por Alberto Ramón Althaus Después de escuchar al economista Roberto Cachanosky y a Pablo Duggan expresarse por la radio sobre el tema de la pobreza es necesari *Por Alberto Ramón Althaus Después de escuchar al economista Roberto Cachanosky y a Pablo Duggan expresarse por la radio sobre el tema de la pobreza es necesari Rating: 0