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lunes , 18 noviembre 2019

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Los austríacos y la búsqueda de la esencia

Natalia Motyl

Licenciada en Economía (UBA). Analista económico de Libertad y Progreso.
agosto 14, 2019 7:10 am by: A+ / A-

MISES REPORT – De esencias estamos hechos…o mejor dicho de acciones que guardan esencia. Todas las acciones recogen esencia, aquello que se encuentra en nuestro interior y se hace carne cuando actuamos. Todo lo que creemos realizar de forma autómata encierra una presencia en sí misma que nos resinifica en cada momento y nos diferencia del otro.

En este punto deseo que el lector piense en que es lo que realiza ni bien se levanta a la mañana, esa primera acción matutina que le dice que es usted el que habita su cuerpo y no algún que otro extraño que se ha hecho pasajero de su tren. Por ejemplo, yo ni bien me levanto me sirvo el chai de rosa mosqueta y me acerco a la ventana a observar y me quedo hasta ahí hasta que termino de tomarlo. Todos los benditos días desde que tengo uso de la razón realizo esa primera acción. Quizás suene hasta absurdo, sin embargo, es aquello lo que siento auténtico en mí. No es la ropa la que me visto, ni el labial que uso, ni los buenos días fugaces, ni las sonrisas forzadas, ni las miradas cómplices, ni eso o aquello socialmente aceptable. Lo que me hace sentirme yo misma es esa primera instancia, es ahí cuando siento mi verdadera esencia, en aquellas cuestiones más sencillas y simples del día a día que no poseen un significado particular, pero las realizo porque sí.  Ahora le toca al lector ¿Cuál es esa acción que usted cree que es propia de usted y que marca/remarca su esencia?Ideas liberales

Mises creía que si lográbamos descubrir la esencia que se encuentra detrás de estas acciones podríamos descubrir los teoremas praxeológicos más generales sin necesidad de acudir a la experiencia (inclusive Hayek posee una idea similar). Ese conocimiento se localiza en nosotros mismos y somos nosotros quienes debemos comprenderlos de manera totalmente lógica para alcanzar estos teoremas generales. Para entender este capítulo cabe aclarar que las esencias son consideradas como “categorías”, es decir, véanlo como las etiquetas de las acciones.  De ese modo deducir las características más comunes de la acción humana y posteriormente los casos especiales.  Las conclusiones derivadas, obviamente, son lógicas.

El conocimiento experimental no se opone al método praxeológico, por el contrario, viene a complementarlo ya que nos indica que es lo que debemos analizar, es decir, de los miles de fenómenos que existen en el mundo real nos permite discernir a cuáles debemos centrar muestra atención.

Para ejemplificar, al lector le hago la siguiente pregunta: ¿Para usted trabajar le provoca placer? Muy probablemente salte con una respuesta totalmente negativa de la acción con algún que otro comentario de índole ideológica- “feudal” sobre el tema. Sin embargo, a pesar de que usted pueda definir el origen del mal no así pueda determinar de dónde sale ese sentimiento que usted posee cada vez que se levanta a la mañana, corre a la parada o saca el auto. El trabajo en sí es un medio para llegar a un fin (de otro modo no trabajaría) pero la sensación/ el sentimiento/el non-placer de la acción es esta esencia que se encuentra encarnada en usted y de la cual es ajeno de capacidad electiva. Dudo que exista alguien que pueda decidir qué cosas, acciones o situaciones le produzcan A en vez de B. Inclusive, es la famosa frase a la que recurrimos muy a pesar nuestro cada vez que la racionalidad nos juega una mala pasada: “Uno no elige de quien enamorarse”, nos atrae más el jugador rival para marcar que nuestro suplente.  Por ende, ¿Usted cree que pueda la evidencia empírica es aplicable para estos casos? Le propongo que si es un acérrimo seguidor del método experimental intente medir su propia desutilidad laboral. Verá que no sólo es un trabajo inútil (aunque existan mediciones, sobretodo en la microeconomía experimental, que intenten medir grados de placer, estas son completamente arbitrarias y sesgadas) sino que es carente de lógica.

El único método por el cual podemos explicar estos fenómenos son los praxeológicos. Sin embargo, esto no quiere decir que la teoría no deba guardar correspondencia con la realidad, por el contrario, un conjunto de estructuras teóricas de nada sirve si no es plausible de ser aplicado. ¡Y aquí es donde le pido que el lector preste especial atención! Voy a recurrir a una famosa frase de Borges que se inserta a la perfección con los austriacos: “Todas las teorías son legítimas y ninguna tiene importancia. Lo que importa es lo que se hace con ellas”. Es decir, todas las teorías si fueron construidas siguiendo un esquema son válidas y aplicables para determinadas circunstancias. Que le hayamos dado gasolina al Chevrolet y no haya arrancado no quiere decir que el problema se encuentre en la gasolina, sino que muy probablemente no hayamos presionado el freno de mano.

Si seguimos una deducción praxeológica (partiendo de estas categorías de la acción humana) reflexiva del conocimiento muy probablemente lleguemos a leyes económicas que nos permitan su aplicabilidad en diferentes circunstancias que nos permitirá alejarnos de la particularidad. Y aquí viene el título del apartado, el político no deberá alejarse de dichas generalidades a la hora de accionar. Los economistas no somos burócratas (o el ideal de economista) héroes del día, resolviendo intereses particulares.  ¿Qué diferencia a un trabajador textil de un bancario? ¿Por qué debemos aplicar un trato preferencial a un determinado sector dejando al resto a la deriva? O, mejor dicho, la mentira más antigua ¿Qué hace que yo sea mejor persona que el resto y por ende merezca un trato preferencial? Los economistas muchas veces nos olvidamos de dónde venimos y hacia dónde vamos, nos olvidamos que lo importante es la ciencia no el objeto de estudio. No nos enamoremos de lo que debemos estudiar ya que abandonaremos parcialidad. Es imposible ser un investigador totalmente objetivo e imparcial pero mínimamente intentemos utilizar la razón y llegar al umbral.

Las ciencias empíricas proyectan situaciones singulares, de determinadas circunstancias mientras que la praxeología busca las leyes que rijan los fenómenos. Y como se ha explicado anteriormente existen cuestiones que únicamente pueden ser explicadas por el método praxeológico, ya que existen ideas preconcebidas que rigen la mayoría de los fenómenos.

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