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El Gobierno, en el laberinto de la inflación

Administrador LyP

Colaborador de Libertad y Progreso
marzo 11, 2019 11:05 pm by: A+ / A-

*Por Alberto Ramón Althaus

¿Por qué la inflación continúa? ¿No era para los economistas la inflación un fenómeno monetario relacionado con la emisión? ¿Por qué los precios aumentan si no se está emitiendo, según aseguran desde el Gobierno?

El economista Javier Milei señalaba recientemente que los precios se están acomodando al aumento del dólar, que fue de más del 100% en el año 2018. Se lee en sitios de Internet que los efectos de la devaluación de agosto podrían llegar a sentirse hasta abril, momento en que se completaría el pass through (impacto sobre los precios de la suba del dólar). Pero entonces la inflación debería detenerse en abril de 2019 y no tendríamos por qué pronosticarse una inflación del 29% anual o más para 2019, ni un crecimiento de la banda de flotación del dólar después de abril al 2% mensual.

Otro economista, Aldo Abram, señaló en su oportunidad que los precios aumentaban porque la gente trataba de desprenderse de los pesos, es decir, los consumidores y los productores valoraban menos los pesos que tenían en la mano y lo que hay que hacer es fortalecer el peso en relación al dólar pero eso ha pasado en enero y parte de febrero de 2019 y la inflación continuará en todo el año 2019.

¿Y si la respuesta fuera que la inflación de este año provendrá de que se seguirá emitiendo para cubrir el déficit fiscal primario (es decir, sin considerar los vencimientos de la deuda), o sea, que habrá un déficit fiscal primario similar a otros años?

Economía argentina - Macri

Se sabe que el déficit fiscal primario de los tres primeros años del gobierno de Cambiemos implicó una emisión monetaria que rondó cerca de los $ 400.000 millones anuales y que generó inflaciones que estuvieron entre el 20% y el 47% anual.

En los dos primeros años el endeudamiento fue de U$S 35.000 millones en 2016 y de U$S 45.000 millones en 2017, en el primer trimestre de 2018 el endeudamiento llegó a U$S 345.000 millones, o sea, nos seguíamos endeudando hasta que el crédito se cortó. En total, como señaló Iván Carrino, U$S 68.000 millones como endeudamiento hasta el tercer trimestre de 2018, más los U$S 57.000 millones del FMI, nos dio como resultado U$S 125.000 millones, que dividido en 4 años da un endeudamiento de U$S 31.250 millones por año. 

Ahora, en enero, el secretario Santiago Bausili marcó que habría un sobrante significativo de dólares este año, que rondará los U$S 10.000 millones. «Es imposible ahora dar una cifra exacta, pero digamos que no baja de U$S 6.000 millones y puede llegar a los U$D 11.000 millones. Depende de cuánto se refinancie de Letes en dólares y algún otro pago en moneda extranjera, como el destino a la compra de gas. Las ventas serán a partir de abril, que es cuando empezamos a tener un desfasaje de caja. Y está por verse en qué forma se llevará adelante. Podrían ser ventas al Central, si es que es sencillo luego esterilizar, o si no directamente a través de subastas como las efectuadas el año pasado. Queremos influir lo menos posible en el mercado de cambios.” A confesión de parte relevo de pruebas.

En enero también el economista Roberto Cachanosky señaló que una enorme parte de los depósitos de la gente están en Leliq. “Suponiendo que se desarma solamente el aumento de depósitos a plazo fijo de 2018 que son $ 327.400 millones, sería un desarme equivalente al 24% de la base monetaria. En principio ese retiro de depósitos deberá enfrentarse con la baja de encajes. Se mantendría cero aumento de la base monetaria pero cambiaría la composición con menos encajes y más circulante que se iría al dólar. Habría una presión sobre el mercado de cambios de U$S 9.300 millones, equivalente al 18% de las reservas actuales sin considerara los U$S 14.400 millones de encajes en dólares que están en manos del BCRA pero no le pertenecen y siendo condescendiente con los U$S 19.000 millones de swap con China y siempre y cuando el FMI autorice a utilizar esas reservas para dominar el mercado de cambios. En caso que se usaran, hasta ese nivel de cambio de cartera el BCRA podría dominar la situación pero manteniendo el apretón monetario con tensiones cambiarias, recesión y el mercado viendo como pierde reservas”, dijo Cachanosky.

Esos U$S 9.300 millones de los que habló Roberto Cachanosky y que podría disponer el Gobierno para una corrida cambiaria son los U$S 6000 a U$S 11.000 millones que el secretario Santiago Bausili señaló que se usarán para financiar el gasto público pero o se usan para una cosa o para la otra.

Ahora, otra de las condiciones para el juego de tasas en pesos versus dólar es que exista un margen aceptable para la apuesta. Esto último, lo señaló el ex ministro de Economía Domingo Cavallo, que advirtió al Gobierno que dado que el piso de la banda de flotación está en $ 37 y el techo en $ 48 cualquier acontecimiento podría generar una devaluación de más del 30% en poco tiempo. En esas situaciones, dijo el economista, muchos ahorristas que depositaron en pesos pueden pasarse a dólares, con lo que la demanda en el techo de la banda de intervención puede ser alta y con intervenciones del BCRA limitadas que no satisfacen totalmente la demanda como en 2018 habremos caído fácilmente en una nueva crisis cambiaria con resultados estanflacionarios.

Teniendo una base monetaria de $ 1.360.000 millones aproximadamente un incremento de $ 400.000 millones en 2019 implicaría un 29,4%, o sea, más o menos el incremento de precios esperado para el 2019, lo que algunos llaman inflación.

Desde ya que el gobierno está afirmando que el déficit fiscal primario no será cero si necesita vender hasta U$S 11.000 millones de dólares.

Entonces, se dan dos escenarios posibles. Que sin emisión a partir del abril el dólar caiga por la venta de hasta U$S 11.000 millones y los operadores que juegan a las tasas en pesos pueden esperar esa caída para retirarse. O, lo más razonable que esperen que parte de los U$S 11.000 millones se vendan con emisión del Central, con lo cual puede que el dólar suba al ritmo calculado, la inflación se mantenga en lo pronosticado del 29% o más y que las tasas de interés les sean más redituables que el dólar en este año, lo cual no implica negar la posibilidad de una corrida cambiaria.

Pero todo esta situación económica del país es muy azarosa. Pero lo que nos interesa es señalar la hipótesis planteada al principio del artículo, a saber, que en este año y según lo que enseñó la ciencia económica la inflación será también por emisión monetaria.

Contra lo anterior y sólo en parte, digo que considero que puede generarse inflación por recesión acompañada por la pérdida de valor del dinero, aún con disminución de la velocidad de circulación del dinero debido a la disminución de intercambio de bienes generado, en parte, por el aumento de precios de ciertos bienes monopólicos, bienes transables, bienes protegidos por aranceles, y cuyos empresarios pueden trasladar sus mayores precios a la población, y por aumento de los impuestos. O sea, un escenario posible de recesión con inflación, que se alimenta reduciendo el sector privado competitivo de la economía y no transable con más recesión.

En otras palabras, los aumentos de las tarifas, precios de bienes transables y precios de bienes del sector prebendarios, más los impuestos que genera el Estado, se comen al sector privado competitivo y reducen la economía, aumentando la cantidad de dinero en circulación en relación o proporción con la cantidad de bienes que se intercambian que disminuyen, pues si bien la cantidad de dinero puede mantenerse estable, disminuye la cantidad de bienes o intercambio de bienes con lo que cambia la proporción y genera inflación. Proceso destructor de la economía de mercado.

Si se suma a la explicación anterior de este artículo, se advierte por qué algunos economistas esperan una inflación superior al 32%. Pero también, ésta última se presenta como una hipótesis sujeta al análisis posterior de los economistas.

*El autor es abogado de la Universidad Católica de Santa Fe (UCSF), especializado en Derecho Comercial – Área Derecho Bancario de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y con magíster en Dirección de Empresas de la Universidad Católica de Córdoba (UCC) y la UCSF

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