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El político egoísta debe ser intervencionista, porque su negocio es el Estado

Administrador LyP

Colaborador de Libertad y Progreso
febrero 8, 2019 8:54 am by: A+ / A-

Por Alberto Ramón Althaus*

Vamos a decir ciertas verdades. Si los hombres fueran siempre egoístas en la esfera privada no podrían no serlo en la pública. Sino se trataría de proponer una doble moral: una para el sector privado y otra para el sector público, lo que es contradictorio pues el hombre es uno y el mismo, o sea, actúa con los mismos incentivos.

Tampoco se trata de pretender que por medio de regulaciones formales se solucionen problemas que se refieren a la materia de la justicia como lo hace Buchanan, y antes Montesquieu, Adam Smith y otros que intentaron evitar que el egoísmo en el sector público juegue su rol en contra del sector privado.

Nadie puede evitar que el poderoso cometa una injusticia salvo su propia justicia decía un gran filósofo. No se salva este problema actuando como el comunista que habla de una sociedad futura sin Estado, o paraíso en la tierra, como hacen ahora los anarco-capitalistas.

¿Qué sucede con un político que actúa de manera tan egoísta como algunos proponen que debe comportarse un empresario? Pues simplemente que se va a ocupar de él en primer lugar. ¿Y cómo hace eso? Primero subiéndose el sueldo; segundo poniendo en distintas partes del Estado a familiares, partidarios y conocidos, creando reparticiones y puestos; tercero manteniendo contento a los empleados públicos para que lo voten y cuarto subsidiando a las clases pobres lo que es más barato para que lo voten.

El político egoísta debe ser necesariamente intervencionista y socialista pues su negocio es el Estado.

¿Pero qué sucede con una población egoísta en el momento de la votación?

Los que reciben un cheque del Estado, o sea, más de 20 millones de votantes sobre un padrón electoral de 35 millones en Argentina, van a privilegiar los candidatos que les permitan mantener sus puestos o sus subsidios, eso es casi “natural”.

Después están los periodistas y la gente que no depende del Estado. Hay que advertir que toda la población con secundario entiende que es imposible que la Argentina crezca con 20 millones que dependen del Estado y 7 millones en el sector privado. ¿Qué sucede entonces?

Bueno, que la población en su gran mayoría sigue la misma política egoísta porque sabiendo que hay que despedir a empleados públicos y comenzar a recortar subsidios les conviene más defender el populismo y ello por varios motivos: 1) porque se tienen parientes, conocidos y amigos que dependen del Estado y es muy difícil sostener la unión familiar y la amistad con ideas políticas que perjudican directamente a éstos, 2) como la mayoría de la población mantiene una postura populista y es económicamente provechoso el mantener la misma postura en lo personal porque sino se pierden clientes o público en el caso de los periodistas, y 3) porque se ha instalado una represión social para aquellos que hablan de achicar el Estado que generalmente es muy difícil de soportar para el común de la población.

Algunos escuchan al liberal no lo contradicen de manera directa, pero cuando se da vuelta hacen proselitismo y votan el populismo.

Todo ello hace que la economía de mercado necesite más de la moralidad de los sujetos que lo que comúnmente se cree. ¿Ello significa que los que niegan la necesidad de achicar el Estado son, en cierto sentido, inmorales y egoístas? Sí, pero quién está libre de pecado…. lo que pasa es que este pecado destruye al país.

Pero significa también que aquellos que hablan de la necesidad de agrandar el sector privado y reducir el público son generalmente personas morales, no egoístas, que piensan en el bien del país pero algunos pueden, sin embargo, utilizar el liberalismo como un nicho de mercado para ocupar puestos políticos.

Ahora, afirmaciones como éstas pueden enojar a más de uno de aquellos que se mienten a sí mismos y que mienten. La Argentina se ha mentido por más de 70 años apoyando este sistema intervencionista, sus déficits fiscales, sus crisis y sus endeudamientos crónicos.

Lo que espero es que los liberales o los partidarios de la economía de mercado no se engañen a sí mismos pensando que aquellos que no aceptan sus ideas es porque no las comprenden. Las comprenden muy bien, saben muy bien adónde va el país con los índices de inflación, presión tributaria, déficit fiscal, conflictividad y rigidez laboral, recesión, pobreza, delincuencia, etc., pero no quieren de ninguna manera achicar el Estado porque no les conviene a corto plazo por todas las razones mencionadas. Han sobrevivido no aceptándolas y esperan seguir viviendo así el resto de sus vidas mientras se quejan de que los políticos los engañan.

Los cambios implican mucho esfuerzo y muchos no quieren escuchar hablar de ningún esfuerzo y les gusta escuchar mentiras y soñar en milagros económicos e inversiones que llueven, en deudas que no se pagan, etc. Los políticos populistas no nacen de repollos. Nacen de una población populista.

*El autor es abogado de la Universidad Católica de Santa Fe (UCSF), especializado en Derecho Comercial – Área Derecho Bancario de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y con magíster en Dirección de Empresas de la Universidad Católica de Córdoba (UCC) y la UCSF

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