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Docentes estatales: la huelga no es el mecanismo

Consejo Académico, Libertad y Progreso
abril 16, 2018 7:42 am by: A+ / A-

ÁMBITO FINANCIERO – Amigo: ¿le suele escasear la oferta fruta, carne, ropa, T.V. celulares, u otros bienes privados? Lo esperable es que nunca. Siempre se consiguen los bienes privados. Aunque nos parezcan caros o no tan satisfactorios. En cambio, el suministro de bienes públicos por el estado es mucho más complejo, con incentivos desmadrados y funcionarios no siempre en sintonía con las necesidades. Por lo mismo, carecemos de justicia, burocracias ágiles, etc.

Las escuelas no estatales están ofreciendo clases de modo más consistente que las estatales. Por eso, la matrícula está creciendo en esos establecimientos, mientras decae en las estatales. Habrá variadas explicaciones de esta realidad desigual. Pero es obvio que los docentes estatales no están teniendo los mismos medios e incentivos para que las escuelas eduquen. Esta falencia también está incidida por la competencia de los gremialistas para atraer adhesiones de los docentes; el oportunismo de sacrificar la enseñanza para conseguir remuneraciones más elevadas a los maestros, incluso abandonando las aulas. Alumnos sin clase, paro docentes

La comunidad educativa debiera reconocer que el objetivo es brindar la mejor educación posible, formando ciudadanos preparados para su posterior desarrollo individual. Lógicamente, no es lo mismo educar a futuros recipientes de planes sociales que a individuos independientes enfocados en su mejor capacitación para beneficiarse y favorecer a la sociedad que los contiene.

El interés de enseñar de las escuelas estatales podría incentivarse con la competencia. Programas de abonar una cuota mensual a todos los educandos, para pagar la matrícula, indistintamente de si concurren a escuelas públicas o privadas. Bastaría contar con una certificación de la calidad de la enseñanza en cada establecimiento. Certificación que tampoco tenemos hoy. En esta concepción, las escuelas públicas que pierdan alumnos deberían contraer su nómina de maestros y las que ganen expandirla. Pasado un tiempo, todos los establecimientos se mantendrían con esos aportes más los de las familias y otros.

Con esta nueva regla de juego, los maestros, padres y administradores de escuelas podrían analizar cómo mejorar la enseñanza y resolver sus conflictos. El paro con cese de clases, repetido durante décadas, no es el mecanismo para mejorar ingresos los docentes estatales.

Tenemos una historia de la que nos podemos congratular. La educación de masas iletradas fue gran propulsora de la integración y desarrollo argentino. Nuestro país se destacó en todo el mundo con una generación de visionarios entusiasmados con el destino nacional. Que con ideas y procesos claros impulsó la epopeya de incorporar millones de extranjeros, con diferentes idiomas, culturas, historias, a la nación argentina. Y convertirla en un faro de oportunidades, donde “hacer la América” trabajando honestamente era una historia comprobada repetidamente. La red de entidades de bien público, sostenidas por las diferentes comunidades, en todo nuestro territorio, es una muestra de los agradecidos por la oportunidad concretada. Ese sueño es posible de repetir una vez que aceptemos las reglas para edificar la riqueza para el conjunto. La educación debe volver a alumbrar el camino.

Hasta tanto organicemos mejor, los chicos en las escuelas públicas no sabrán cuándo, quien, con qué nivel, y para qué reciben su instrucción. El desorden actual de la educación pública también refleja décadas de desinterés de los responsables de la educación

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