fbpx

jueves , 18 julio 2019

Inicio » Destacados » Reducir la pobreza, una eterna deuda pendiente

Reducir la pobreza, una eterna deuda pendiente

Avatar

Consejo Académico, Libertad y Progreso
noviembre 9, 2017 7:47 am by: A+ / A-

ÁMBITO FINANCIERO – Mientras los políticos pronuncian bellos discursos, el INDEC estima que un 28,6% de la población de los 31 aglomerados urbanos es pobre, esto es algo más de 7,8 millones de personas, de un total de 27,5 millones de habitantes en esos centros urbanos, en el primer semestre de este año.

Nuestros estudios, «La Riqueza de los Países y su Gente» revelan que la pobreza en el mundo no es un castigo de la naturaleza. La pobreza es un fenómeno complejo, consecuencia de mensajes erróneos de las instituciones de cada país. Como si el tráfico de vehículos estuviera entorpecido por señales erróneas. También inciden ideologías que desorientan a la gente y gobiernos.

En este tema hay que dejar de lado la teoría neoclásica de la economía. Dicha teoría postula «agentes» racionales que comparten toda la información relevante. Por eso sus decisiones son siempre óptimas y no podría haber pobres. La realidad es que a todos nos falta mucha información. Para paliar los faltantes de datos oportunos, han surgido estructuras institucionales, básicamente normas de conducta, leyes, regulaciones, empresas, familias, el Estado y partidos políticos, que funcionan con distinta eficacia, según las sociedades.

En Argentina, las ideologías, la Justicia y los gobiernos no han conseguido darnos reglas justas, esto es iguales para todos, a través de ocasiones, grupos sociales, empresas, personas, provincias y los tiempos. Argentina expone normas y medidas muy diferentes según las fechas, sectores, individuos y lugares. Esas desigualdades y variantes generan incertidumbre y deterioran la creación de valor. Al entorpecer el proceso económico que consiste en que las personas intercambien bienes. El proveedor los aprecia menos que el comprador, que los valora más. Por eso, al comerciar voluntariamente se crea valor. El milagro de los negocios voluntarios, donde los partícipes se benefician mutuamente. Esto ocurre con el asalariado, que entrega su esfuerzo a cambio del salario; el industrial que vende su producto y todos las demás personas y organizaciones.

Pero cuando se modifican las normas también se alteran los derechos de propiedad y los ingresos. La Argentina, como los otros países rezagados, modifica permanentemente las reglas, lo cual agrava la incertidumbre y la insatisfacción de la gente, que se siente mal tratada, ante cambios sorpresivos. Una de esas estafas ha sido la inflación. Entre 1970 y 2016, Argentina fue el tercer país en inflación del mundo. ¡El costo de vida se multiplicó 1.409.690.000.000 veces! Una tasa anual acumulativa del 184% durante esos 46 años. Y eso que durante los 11 años de Convertibilidad la inflación copió a la del dólar de EE.UU.. La inflación no vino sola y los gobernantes alteraron reglas, supuestamente para acomodar sus efectos. La consecuencia de esas repetidas redistribuciones de cargas son ingresos menores para el conjunto de la sociedad. Pero los pobres, excluidos de privilegios y también de oportunidades y empleos, son de los más perjudicados.

El Gobierno ha declarado que su principal objetivo es reducir la pobreza. Las naciones más prósperas tienen menos pobres. Y esos pobres son mucho más ricos que los nuestros. Esas naciones han reducido la inflación. Pero sobre todos han reducido las desigualdades normativas. Y no sufren las alteraciones repetidas de derechos de propiedad, en realidad derechos a ejercer actividades legales definidas de forma estables.

Las «conquistas» de gremios e industrias, que elevan sus ingresos, las conceden otros, los conquistados, los desguarnecidos, los pobres de la Argentina. La «protección» a sectores no la pagan extranjeros. La pagamos todos los habitantes de nuestro país, con precios mucho más elevados e ingresos deteriorados.

Justicia significa reglas generales iguales para todos, a través de ocupaciones, ámbitos, lugares y tiempos. La desigualdad de normas generales refleja falta de fe de políticos y la sociedad en la capacidad de la gente trabajando en libertad de trabas innecesarias. El cuento de que debemos ponernos de acuerdo en los fines para así repartir privilegios. Cuando lo relevante es ponerse de acuerdo en los medios a emplear. Los fines individuales son infinitos y no necesitan negociarse. En cambio, los medios son limitados y deben ser los aceptados, castigando los desvíos y abusos. Medios utilizados de acuerdo con leyes iguales para todos nos acercaría a conseguir mayores ingresos para los postergados.

Un ejemplo es el futbol. Con la amplitud de los mercados mundiales, compitiendo con reglas iguales y estables, los más pobres consiguen grandes recompensas.

Reducir la pobreza, una eterna deuda pendiente Reviewed by on . ÁMBITO FINANCIERO - Mientras los políticos pronuncian bellos discursos, el INDEC estima que un 28,6% de la población de los 31 aglomerados urbanos es pobre, est ÁMBITO FINANCIERO - Mientras los políticos pronuncian bellos discursos, el INDEC estima que un 28,6% de la población de los 31 aglomerados urbanos es pobre, est Rating: 0