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sábado , 24 agosto 2019

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Pretender pre-tensiona

Libertad y Progreso

Colaborador de Libertad y Progreso
diciembre 15, 2016 7:20 am by: A+ / A-

Por Sonia Iris Menéndez. Consultora Psicológica y en Comunicación. Escritora. Periodista

Desde lo más individual a lo más universal (ó viceversa), debemos aceptar que las expectativas nos colocan/ubican, en un lugar de espera; un lugar en el que nos estamos vinculando con la ansiedad de que eso que estamos esperando llegue, sea tangible, sea real y si no ocurre, nos desilusionamos, entristecemos, angustiamos, etc, como así también podemos, como otra manera de enfocarnos, reflexionar sin mentirnos y “chequear” si no estamos pretendiendo algo demasiado lejano, utópico, ilusorio o simplemente algo que “el otro” no tiene (y sabemos que nadie puede darnos aquello que no tiene como tampoco podemos hacerlo nosotros ante las expectativas ajenas)

Por ejemplo: Quieres ser respetado por todos aquellos a quienes respetas; quieres que te valoren aquellos a quienes valoras; deseas que estén presentes aquellos a quienes brindas presencia… (Expectativas individuales)

Por ejemplo: Deseamos que los seres humanos en el mundo cobren mayor conciencia sobre el cambio climático y colaboremos en todo lo que podamos para menguar sus efectos; queremos que la Paz sea el camino del verdadero encuentro entre naciones y comiencen a extinguirse las oscuras sombras de guerras; necesitamos comenzar a vivir en un mundo más equitativo en el que los niños (que son lo más importante) no padezcan de hambre, desnutrición, condiciones insalubres en las que no viven, sobreviven… (Expectativas universales).

Aquí, en nuestro país, todos en nuestro diario vivir, esperamos algo subjetivo (y quizás, todos, también por lo universal).

Pero qué esperamos de nuestro país, de su realidad actual? Aquí, en este punto, es donde lo “tuyo-mío-nuestro” deberían encontrarse de frente, mirarse a los ojos y clamar y reclamar por lo “tuyo-mio-nuestro” que sabemos (la gran mayoría) nos tiene pendientes de justicia por todos estos años que nos han mentido, robado, saqueado. Y lo que es más triste y denigrante aún, es que han jugado con nuestras esperanzas, sueños, esfuerzos de vida laboral, y que siga la lista…

Pretender pre-tensiona, es verdad. Desde el momento en que pretendemos, quedamos afectados a un resultado pendiente, que aún no podemos sentir ni vivir como plasmado. Sin embargo, y a pesar de ser por la historia un pueblo aún “joven” si nos comparásemos con otros muchos (las comparaciones son odiosas y muy poco justas, más en estos casos), nos deben dinero, nos deben respeto, nos deben dignidad, nos deben salud, nos deben educación. Nos deben. Estamos, entonces, siendo pretenciosos cuando pedimos mejor calidad de vida?

Hemos elegido en libertad a quienes nos representan y por ello, tenemos la libertad de expresarles que no pretendan de nosotros lo que ya estamos sintiendo no podemos seguir dando: Tiempo de nuestra vida para que el juego “Entre aciertos y errores” ante injusticias nos deje sin vida.

A todos aquellos que han sido votados para representarnos, ayudarnos, acompañarnos (y por lo que les pagamos sus sueldos), les recordamos (pues parece que al llegar al “trono” es un círculo vicioso olvidarse “para qué están allí y quiénes se lo permitimos”) que confíen, que pueden hacer más, muchos más para que los argentinos podamos ir recobrando la energía necesaria para afrontar el día a día.

Por favor: No sigan sumando egos pretenciosos y resten las tensiones.

 

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