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Scioli y sus “Retronomics”

Libertad y Progreso

Colaborador de Libertad y Progreso
octubre 22, 2015 12:08 pm by: A+ / A-

En una presentación realizada en el teatro Opera en el mes de septiembre. El candidato a Presidente por el Frente para la Victoria Daniel Scioli, dio señales de lo que según él y su equipo de economistas debería corregirse del modelo económico K. Scioli propuso una especie de “Agenda para el desarrollo” que incluye una serie de medidas entre las que se pueden destacar dos. La primera es crear una banca de desarrollo que aliente inversiones productivas para sustituir importaciones y diversificar exportaciones, es decir «dinamizar la inversión» del sector privado a través del crédito oficial. La otra medida es bajar la inflación a un dígito hacia el final del mandato de cuatro años. Ambas medidas van de la mano y según la visión del equipo sciolista solucionarían los graves problemas que aquejan al sector productivo en su conjunto.

La idea de crear una “Banca de desarrollo” no es algo novedoso. Desde la década del 50 se suele mencionar que es necesario que el estado financie con fondos públicos o fomente ciertos sectores económicos en detrimento de otros, cuando los capitales del sector privado no puedan o no quieran realizar algún emprendimiento que el gobierno considerase «estratégico» para el desarrollo del país. En realidad, esa incapacidad nunca se debió a la mala voluntad del sector privado, sino al creciente estatismo que impidió el crecimiento de un mercado crediticio bien desarrollado y el respeto al derecho de propiedad garantizado en la Constitución nacional. La dificultad para realizar el cálculo económico a largo plazo por los cambios en las reglas de juego han sido algunos de los factores que obstaculizaron el desarrollo de las empresas. Otro factor histórico que ha destruido toda capacidad de ahorro e inversión fue la inflación. Para que tengamos una perspectiva histórica, el peso actual, que comenzó a regir a partir de 1992 a causa de la inflación, equivale a 10.000.000.000.000 pesos moneda nacional de 1881, es decir hemos cambiado cuatro veces de moneda y eliminado 13 ceros. Lamentablemente no hemos aprendido la lección. Ya que en el periodo 2001 -2015, los precios subieron 1300%. Al igual que en las décadas pasadas el ahorro y la inversión difícilmente pueden volver a generarse en cantidades necesarias para que el sector privado vuelva a crecer. Por último este tipo de banco ya existió y fracaso tanto en Argentina como en el resto de Latinoamérica.

Es necesario recordar que en 1944, los militares, influidos por las políticas industriales de Mussolini, crearon el Banco de Crédito Industrial, el cual en 1970 fue transformado en el BA.NA.DE (Banco Nacional de desarrollo) hasta su cierre en 1993.Al momento de su liquidación la suma de créditos incobrables ascendía a  5700 millones de dólares. Para que se entienda, durante 50 años la sociedad Argentina transfirió  a los empresarios amigos del poder la suma mencionada, empresarios que desde un comienzo capturaron este tipo de bancas para solicitar créditos a tasa negativas ,para proyectos  no rentables, pero conscientes de que la “decisión política” todo lo podía destrabar. En palabras de Mancur Olson, estamos en presencia de un típico caso “organizaciones para la acción colectiva”, las cuales se caracterizan por buscar influir en la distribución de la renta y no al aumento de la producción en su conjunto.

Cuando hay ausencia de límites reales al poder del Estado, diferentes grupos –políticos, empresarios prebendarios, sindicalistas cerca del poder–aprovechan la permeabilidad del estado para capturarlo en su beneficio particular. Durante 50 años el BA.NA.DE fue tomado por lo que Olson llamo «coaliciones de distribución”, estas moldean los resortes del estado a través de un complejo proceso de negociación entre los distintos actores. Los ciudadanos dispersos no pueden hacer mucho para competir contra la poderosa «acción colectiva» de estos actores.

Por otro lado la idea de promover el “desarrollo económico” desde este tipo de elefantiásicas estructuras ignora un hecho fundamental y es que la planificación en un sistema económico está más allá del poder y del conocimiento de alguien: el número, la diversidad y las características propias de los distintos factores de producción, las diferentes alternativas tecnológicas que están abiertas a ellos y las disímiles combinaciones posibles de lo que se podría llegar a producir con ellos, escapan a las facultades de incluso el más grande de los genios que pudiésemos concebir. El «arrogante planificador» a la larga concentra ignorancia. La histórica económica Argentina es el mejor ejemplo.

Un hecho no menor es que cuando el gobierno kirchnerista reformo la carta orgánica del BCRA en el año 2007 lo hizo con objetivos formales muy similares  a los que utiliza actualmente para recrear este tipo de banca. Objetivos también idénticos a los planteados durante el primero gobierno de Perón. Cuando en 1946 se modifico la Carta Orgánica del BCRA, se incluyo como nueva función la de contribuir a la promoción del desarrollo del país y del pleno empleo, “mantener el empleo” fue la expresión utilizada en el 2007, al igual que en 1946 el Banco Central ya no tendrían la función limitada del pasado, sino que serían el instrumento principal en la política de apoyo crediticio a la promoción de las actividades económicas. La historia es conocida, al igual que en la década del cuarenta el BCRA fue utilizado de ahí en adelante para financiar los enormes déficit fiscales de los gobiernos independientemente de su signo político, la promoción del desarrollo económico utilizando los recursos fue un fracaso, tanto en la década kirchnerista como en los años 40 y las sucesivas décadas. A partir de este momento se inicio el camino a la larga y enorme inflación de la segunda mitad del siglo XX.

No es casualidad que desde que el gobierno kirchnerista utiliza el BCRA para financiar su déficit, la inflación reapareció en la vida de los argentinos. La consecuencia de no limitar las funciones del BCRA y crear una Banca de desarrollo será la de un aumento del déficit fiscal el cual ya llega según consultoras privadas a un 8% del PBI, sin contar transferencias del BCRA y ANSES. Siguiendo esta línea la segunda propuesta que consiste  en bajar la inflación a un digito en un lapso 4 años parece poco probable.

Ahora lo que es cierto es que esta última propuesta no es un objetivo inalcanzable, es más, analizando nuestra historia económica reciente y parte de las historia economía mundial, como meta es muy pobre. ¿Por qué digo esto? Durante el gobierno de Menem en 1989 la inflación fue del 5000%, en 1990 del 1350%, en 1991 del 84%, en 1992 del 17%, en 1993 del 7,4%. ¿Acaso no es posible bajar una inflación del 30% anual en un semestre? En noviembre de 1923 la inflación alemana fue de 86.400.000.000%. En 1924 la habían bajado al 3,8% anual. Los países donde los empresarios ganan mercados, generan riqueza y trabajo de calidad se caracterizan por una apertura económica, defensa de derechos de propiedad, facilidad para iniciar negocios, una carga tributaria baja, moneda sana etc. Los países que prosperan  fortalecen estos aspectos. Sin embargo el candidato oficialista según sus palabras buscara darle más poder al estado en una especie de fascinación por medidas “retro” que han destruido el potencial emprendedor argentino.

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PABLO BENÍTEZ JACCOD. Licenciado en Relaciones Internacionales. Presidente de la Fundación Progreso y Libertad.

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