Print Friendly

CLARÍN, por Edgardo Zablotsky.
A principios de la década de 1990 Suecia vivía una cruda realidad: su sistema educativo había colapsado. ¿Cómo enfrentó Suecia un problema tan sensible para muchos argentinos? Estableciendo en 1992 un sistema de vouchers escolares, basado en la tradición sueca de justicia social e igualdad de oportunidades , el cual posibilitó que todas las familias pudiesen elegir entre escuelas públicas y privadas, independientemente de sus posibilidades económicas. En 2006, con la misma amplitud de criterio, Estocolmo, capital de Suecia, adoptó otra atrevida propuesta para transformar un escenario bien conocido por cualquier porteño, el deterioro de la calidad de vida producto del congestionamiento de tránsito.

Según el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, los días hábiles ingresan en la ciudad alrededor de 1.200.000 automóviles . Esto contribuye a generar importantes embotellamientos, incrementando el tiempo de los viajes, el nivel de ruido y el nivel de contaminación ambiental.

“La congestión es el síntoma de una enfermedad en estado agudo: el deterioro de los sistemas de transporte masivo, especialmente el ferrocarril y el subte”, explicó el Ingeniero Roberto Agosta, profesor de la Facultad de Ingeniería de la UBA. “Por eso aumentó el uso del automóvil particular, lo que llevó a congestionar cada vez más la red vial y particularmente los accesos.
La solución es mejorar el servicio del transporte público de trenes, subtes y colectivos para hacerlo atractivo para los usuarios”.

Esta afirmación no puede ser más correcta, pero no considera la otra cara de la moneda. En la toma de la decisión de cómo trasladarse a la ciudad un ciudadano evalúa el tiempo que habrá de insumirle hacerlo en automóvil, dada la eventual congestión que habrá de enfrentar, pero no su contribución a la congestión por el hecho de viajar en dicho medio de transporte y mucho menos su contribución a la contaminación ambiental y auditiva, responsable de tantas enfermedades que afectan hoy a los porteños.

¿Cómo lograr que los conductores tomen en cuenta estos costos que ellos mismos generan?

Tarifas de congestión es la respuesta . En nuestro caso, las tarifas se encontrarían representadas por el pago de un derecho por entrar en la ciudad en automóvil los días hábiles, en los períodos de congestionamiento ; estrategia empleada por diversas ciudades del mundo. Estocolmo, capital de Suecia, nos provee un claro ejemplo del éxito del sistema, de contarse con un adecuado sistema de transporte público. ¿Qué nos diferencia a la Argentina de Suecia? ¿Por qué no aprender de otras sociedades que han enfrentado exitosamente nuestros mismos problemas? ¿Por qué repetir una y otra vez recetas que han fracasado en el pasado? La rueda ya fue inventada, para qué intentar hacerlo nuevamente.

*PUBLICADO EN CLARÍN

4 comentarios

  1. La propuesta es interesante, pero omite que el transporte público en BA es una calamidad.

  2. Jorge says:

    La idea no me parece para nada buena, esto lo digo porque todavía hay muchas soluciones antes de llegar a eso. Considero que el problema no es tanto la cantidad de vehículos sino el mal sistema de calles/avenidas/autopistas y semaforización. Se tendría que mejorar el sistema de trenes, subtes y por último optimizar el servicio de colectivos. Con esto la gente no va a pagar más nafta viajando en condiciones no tan diferentes, porque ahora la diferencia entre auto y transporte público en cuanto a calidad es muy grande. También se debería distribuir a los organismos y en lo posible a empresas para que se sitúen en la zona sur de Capital, donde el tráfico es escaso y no está el problema del centro de la ciudad. De esta forma se distribuye el tránsito. Otra cosa sería crear estacionamientos subterráneos (hay algunos proyectos, pero no se hace nada) donde la gente pueda estacionar GRATIS como lo hace en la calle, así se podría liberar las calles. Esas son alguna de mis ideas, pero sabiendo el tipo de país que somos esto es una utopía.

  3. Sergio says:

    ¿Copiar lo que se hizo en Suecia? Para empezar Argentina no es Suecia. Tomar ideas si, puede ser, copiar modelos me parece una estupidez. El argentino no tiene nada que ver con el sueco, y lo que es solución para un país puede ser todo lo contrario para otro. Desde el principio hay que plantear bien las cosas, la solución no tiene que limitar libertades, el que quiera usar el auto tiene que poder usarlo cuando quiera y transitar libremente por donde quiera, ni discriminar a quien tiene menor poder adquisitivo imponiendo tarifas para poder circular, lo único que se lograría con eso es aligerar el transito, si, pero para la gente de buen pasar económico. Con todo el debido respeto, que el Ingeniero Roberto Agosta mejor se dedique a realizar cálculos matemáticos que para eso habrá estudiado, y mejor se le consulte sobre el tema a un buen arquitecto urbanista que alguno debemos tener en el país. Seguramente el gran problema no se pueda solucionar de la noche a la mañana, salvo que aparezca alguien realmente creativo, podría llevar muchos años y sería el producto de políticas bien aplicadas y constantes. No se, por decir algo, obviamente no son solución pero tal vez se entienda la idea de a donde pienso que se debería apuntar: seguir trabajando para que la gente opte por usar la bicicleta, pero no obligarla dejándola sin otra alternativa o porque transitar en auto resulta imposible, sino fomentar su uso haciendo entender que es mejor para la ecología y la salud al hacer ejercicio. Al mismo tiempo controlar los semáforos manipulando los tiempos de luz verde para descomprimir más rápidamente y distribuir el tránsito, hacer que la ciudad sea inteligente no es imposible en el 2012. Como se dijo en otro comentario, estacionamiento gratis, importante es que un auto encuentre estacionamiento rápidamente para no estar dando vueltas generando tráfico. Entonces si, estacionamientos subterráneos, aéreos, terrestres, por donde sea. Sobre transporte público: estaciones de trenes más grandes para trenes con más vagones, o vagones de 2 pisos, colectivos de 2 pisos, que se yo. Ahora está de moda vivir en el country afuera de la ciudad, ¿por qué? ¿razones de seguridad?, solución: mejorar la seguridad, y así atacar cada problema de raíz, porque hoy te agrego un acceso a la Capital Federal, cosa que hay que hacer, pero te soluciono el problema provisoriamente. Redistribución, está todo en el centro, donde hay veredas de un metro de ancho, hay edificios adonde acude muchísima gente por día, y no es imprescindible que los trámites se realicen en el centro. Bueno, podría seguir hasta pasado mañana hablando de los problemas de la ciudad y pensando soluciones a corto y largo plazo, pero nadie me paga así que mejor me voy a hacer algo más productivo.

  4. Pedro says:

    Felicito a los optimistas que aun creen que se puede parar la decadencia despues de 60 años de populismo. Que tal si hablamos del conurbano bonaerence que se ha hecho en decadas salvo villas miseria. Que desarrollo que progreso ha tenido, ninguno todo es decadencia porque de lo contrario pocos vendrian a la capital a hincharnos los kinotos.

¡Enviá tu comentario!

Newsletter Semanal

¡Seguinos vía RSS! ¡Seguinos en Facebook! ¡Seguinos en Twitter! ¡Seguinos en LinkedIn!