LA PRENSA.- Varios economistas relativizaron en las últimas horas el efecto positivo que podría tener sobre la evolución económica del segundo semestre del 2012 el fuerte aumento que ha registrado la soja en su cotización internacional, y estimaron que el año va a mostrar un crecimiento muy bajo, no más allá del 2%.

Sobre este aspecto en particular, Marina Dal Poggetto, economista jefe del Estudio Bein, consideró que el efecto positivo que tendrá el incremento de la soja se ubicaría entre 1.600 y 1.800 millones de dólares, desde julio hasta marzo del próximo año.
“Va haber un efecto positivo pero acotado. De todas maneras habrá que ver si los precios de los granos se mantienen tan firmes, ya que se considera que dentro de unos meses podría estar algo más bajo”, señaló la economista. No obstante, consideró que el aumento de la soja sirve para mejorar la perspectiva económica del segundo semestre, “donde vemos un paulatina recuperación”.
“Tuvimos un primer semestre complicado, especialmente en el segundo trimestre, donde hubo baja de la actividad económica”", señaló Dal Poggetto. Además, resaltó que en esa situación tuvo mucho que ver la crisis internacional, la sequía, la desaceleración económica de Brasil y “algunos factores locales que incidieron”.
INCERTIDUMBRE
Precisamente, sobre este tema, otros especialistas sostienen que las constantes medidas sobre el control al mercado de cambios y a las importaciones generaron un clima de incertidumbre y temor que terminó por incidir en un menor consumo y descenso de la inversión.
Uno de los economistas que formularon ese concepto es Aldo Abram, director de Libertad y Progreso, una fundación especialista en estudios macroeconómicos. El especialista advirtió que “si bien es importante el incremento en el precio de la soja, la ayuda que esto trae será muy pasajera”.
Luego explicó también que “hay que considerar primero si se pueden mantener estos niveles de precios de los granos por mucho tiempo, algo que se observa como complicado. Pero además, si hay una mejora, esta recién se vería hacia fin de año y en forma marginal”, resaltó Abram.
Y puntualizó que “el segundo semestre será difícil también, sin dudas. La Argentina tiene varios problemas internos en su economía, que son la esencia de la caída del nivel de actividad”, resaltó el economista.
EL TECHO
En la misma sintonía se mostró la economista y consultora María Castiglioni, quien apuntó que el incremento de la soja “no va a tener mucha influencia, ya que la mayor parte de la liquidación de la cosecha ya se hizo”.
De hecho, se calcula que el remanente no llega al 30%. No obstante, la especialista consideró que “esto podría generar alguna leve mejor de los números de las exportaciones en el segundo semestre, las cuales venían cayendo en un nivel del 7%”.
“Entonces, el impacto positivo lo vemos como muy marginal en el segundo semestre. Sí puede ser que haya un mayor incentivo a cosechar teniendo en cuenta estos valores, aunque se considera que estos niveles de los precios sería un techo, no creo que se pueden sostener mucho tiempo más”, afirmó.
En cuanto a los números concretos, Castiglioni vaticinó que la economía argentina caería en el segundo semestre entre el 0,2 y 0,4%, y que el año terminaría con un PBI con mejora de apenas el 0,3 o 0,4%.
“Sin dudas que a pesar de la soja, el panorama que se nos presenta en el segundo semestre sigue siendo muy complicado por cuestiones internas, a pesar de la crisis internacional y de la caída de la demanda en Brasil”, agregó.










