Print Friendly
Por Bert Pacas

Sobre mi escritorio (en realidad una mesa muy larga) en mi pequeño dormitorio hay varios aparatos electrónicos que fueron producidos en países asiáticos: un televisor Sony, una impresora Canon, y mi computadora de marca Toshiba, con la cual estoy redactando este artículo, todos productos del Japón; una maquina DVD, producto de Corea del Sur; y dos cajas negras que están conectadas a mí servicio de cable TV, provenientes de Taiwan. Y todas estas maravillas electrónicas fueron fabricadas en China! Todos los países mencionados eran extremadamente pobres hace 50 o 60 años, pero, debido a que aprendieron y pusieron en práctica tecnologías electrónicas, actualmente son ricos.

En su ultimo libro, el periodista Andrés Oppenheimer nos da un ejemplo específico de este proceso: “¿Como pasó Corea del Sur a convertirse de un país pobre, agrícola, que a mediados del siglo pasado tenía un ingreso per capita más bajo que Honduras en una potencia industrial con empresas multinacionales come Samsung, Daewoo y Hyundai Motors, y que hoy compite con las economías mas ricas del mundo? En 1950, Corea del Sur tenia un ingreso per capita de 900 dólares anuales, mientras que el de Venezuela era de 7,400 dólares, el de Argentina de 5,000 dólares, el de Mexico 2,000 dólares, y el de Brasil 1,200 dólares. Hoy día, Corea del Sur tiene un ingreso per capita de 27,000 dólares anuales, alrededor del doble que los de Venezuela, Mexico y Argentina, respectivamente.” La respuesta: Corea del Sur priorizó la educación, la ciencia y tecnología. (Basta de Historias!, p. 175-6) Singapur, el país más rico de Asia con un ingreso per capita de $52,000, más alto que el de los Estados Unidos, salio de la miseria dándole una gran énfasis a la educación científica y tecnológica, y asi creando una de las economías mas modernas del mundo.

En otras palabras, los países asiáticos se industrializaron y prosperaron, mientras que los países Latinoamericanos se han quedado estancados en la pobreza y el retraso tecnológico. Ní un solo país de los más grandes de la America Latina ha podido producir ni siquiera un triste teléfono celular con nombre español, mucho menos una computadora que fuera mundialmente reconocida. Y hablando de celulares, tengo en mi cuarto también un teléfono celular marca Nokia, inventado y fabricado en Finlandia (poblado por 5.3 millones de habitantes) cuyo software, TIGO, salió de un laboratorio en el país de Luxemburgo, con una población de menos de un millón de personas. Estos dos países se han hecho fabulosamente ricos debido a sus conocimientos tecnológicos. El ingreso per capita de Finlandia es de unos $35,000 y Luxemburgo, sin recursos naturales y sin zona costera, tiene el ingreso per capita MAS ALTO DEL MUNDO, unos $85,000.

Finlandia, antes de entrar en la Era de Conocimiento en la que estamos viviendo, exportaba madera. La presidenta de este país, Tarja Halonen, al ser preguntada por Oppenheimer como había salido su patria de la pobreza, respondió: “EDUCACIÓN, EDUCACIÓN Y EDUCACIÓN.” El 27% del total de los alumnos finlandeses estudian carreras en ingeniería, ciencias y matemáticas–casi el doble que en países de similar tamaño. (Oppenheimer, p. 66, 78-9)

De hecho, la clave del éxito económico en esta Era de Conocimiento parece ser el ingreso masivo de los estudiantes universitarios en las carreras arriba mencionadas. Solo así puede un país desarrollar nuevas tecnologías y abrir laboratorios de donde salen productos sofisticados que se pueden vender en todo el mundo. Por ejemplo, el Nokia es el celular de mayor venta en el planeta, y le ha proporcionado a Finlandia miles de millones de dólares en ingresos.

PERO EN LA AMERICA LATINA HAY UN GRAN PROBLEMA CON ESTE PLANTEAMIENTO. NUESTROS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS BUSCAN LICENCIATURAS EN LAS CIENCIAS SOCIALES Y NO LES ATREA LA IDEA DE TRABAJAR CON NUMEROS O EN LABORATORIOS CIENTÍFICOS. Tomemos como ejemplo (un ejemplo extremo, hay que decirlo) la carrera más popular en la Universidad de Buenos Aires, con sus 321,000 estudiantes. En esta institución hay 27,000 estudiantes de psicología, MIENTRAS SOLO 600 ESTAN INSCRITOS EN LA CARRERA DE CIENCIAS DE LA COMPUTACION!!!!! (Oppenheimer, p. 276-7) El director del Departamento de Computación de la universidad le dijo a Oppenheimer lo siguiente: “LA GENTE LE TIENE MUCHO MIEDO A LO QUE SON LAS CIENCIAS EXACTAS, LAS MATEMÁTICAS Y TODOS ESTOS TIPOS DE COSAS. SON MÁS FACILES OTRAS CARRERAS, COMO LITERATURA, FILOSOFÍA Y ABOGACÍA.” Esta actitud prevalece en TODAS las universidades de nuestro continente.

Comparemos esta situación con lo que esta sucediendo en los países asiáticos. EL 60% DE LOS UNIVERSITARIOS CHINOS OBTIENEN LICENCIATURAS EN LAS CARRERAS DE CIENCIAS E INGENIERÍA (DE SISTEMAS). En Korea del Sur el 33% de los estudiantes llevan estas carreras, mientras que en Taiwan la cifra llega a 41%, comparado con 31% en los Estados Unidos. (Thomas L. Friedman, The World is Flat, p.345) Es de extrañarse que todos los aparatos sofisticados que tengo en mi cuarto provienen de estos países y no de Argentina, Mexico, Venezuela o Chile? Nunca van a progresar nuestros países sí no comenzamos a darle énfasis a la ciencia y tecnología en nuestras universidades.

Exactamente cual es nuestro problema? El gran pensador y autor Carlos Alberto Montaner hace el siguiente comentario en su libro, La Libertad y Sus Enemigos (p.268): “Nunca he podido precisar si mi rechazo a las matemáticas es la consecuencia de una incapacidad congénita incurable o, simplemente, la obra de profesores poco competentes…”

En mi caso personal, mis queridos lectores, no tengo que pensar dos veces acerca de este asunto: SIEMPRE HE SIDO UN BRUTO POR NATURALEZA CON RESPECTO A LAS MATEMÁTICAS. Por eso es que yo estudié una carrera fácil de las ciencias sociales: Relaciones Internacionales. Yo soy parte del problema del atraso tecnológico de mí continente.

¿Podemos cambiar la mentalidad de nuestros universitarios para que no le tengan tanto miedo a las carreras de ciencia y tecnología? Se lo dejo al lector para decidir.

*Publicado en La Página, El Salvador

2 comentarios

  1. Darío says:

    Como estudiante de Cs. Exactas y Naturales de la UBA, estoy de acuerdo con esta nota, lo palpo a diario cuando digo la carrera que estudio (Cs. Biológicas o “Biólogo”), la cara de espanto de la gente cuando comento el nombre de las materias que curso es sorprendente, creo que ni las mejores historias de terror producen esos rostros. Es el pánico que le tiene la gente a los DESAFIOS, el argentino no es una persona con la “cultura de desafío”, usted concordará que en Argentina abunda la “ley del mínimo esfuerzo” para absolutamente TODO y vivimos infectados con el virus de la mediocridad en todo aspecto de la vida, esto carcome el sentido común de la gente de forma astronómica y los convierte en “autómatas” de la vida, las ciencias exactas y naturales llevan a la persona a un ambiente de debate, lógica, sentido común, conectar a la persona con las ciencias que estudian al mundo en sus aspectos más complejos pero también cotidianos, parecemos más empecinados en comprendernos entre nosotros pero evitamos comprender a la madre de todos que sustenta a diario nuestra existencia: LA NATURALEZA. Saludo afectuoso!! Excelente nota, hablo a diario este tema con mis seres queridos así que sentí una gran conexión con sus palabras =)

  2. [...] Libertad y Progreso on-line » El talón de Aquiles de América Latina: la ciencia y la tecnología. [...]

¡Enviá tu comentario!

Newsletter Semanal

¡Seguinos vía RSS! ¡Seguinos en Facebook! ¡Seguinos en Twitter! ¡Seguinos en LinkedIn!