Cruciales negociaciones con Irán

Miembro del Consejo Académico, Libertad y Progreso
Publicado el 19-06-12 // Destacados, Internacionales, LyP en la Prensa


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LA NACIÓN.- Se reanudaron en Moscú las negociaciones en curso entre los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas, más Alemania, (el grupo llamado “5+1″) e Irán relativas al sospechoso programa nuclear iraní. Catherine Ashton, la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, encabeza esta vez la delegación del sexteto.

En su primera reunión, ella había comenzado con moderado optimismo, pero luego del segundo encuentro, realizado en Bagdad, como es habitual con Irán -un país especializado en dilatar todo mientras avanza impávido con sus propios programas- las conversaciones entraron en un profundo pantano que condujo rápidamente a una vía muerta.

Por ello el ambiente es ahora más bien pesimista. Pero del éxito de estas negociaciones depende que los incumplimientos iraníes a las normas internacionales que regulan la actividad nuclear no deriven -de repente- en un duro enfrentamiento militar, de consecuencias imprevisibles.

En paralelo a las conversaciones en curso, las amplias sanciones económicas norteamericanas contra Irán han sido profundizadas. El próximo 1° de julio entrarán en vigencia, además, nuevas sanciones financieras contra el país del Golfo dispuestas, en este caso, por la Unión Europea.

Para complicar aún más las cosas, cabe agregar la actual semi-certeza acerca de que el exitoso ataque cibernético contra el programa nuclear iraní utilizando el virus denominado Stuxnet que -infectando las computadoras iraníes, paralizara la fabricación de uranio enriquecido por un buen rato- se originó en una acción conjunta de expertos norteamericanos e israelíes, lo cual, de cara al futuro, para los iraníes es sumamente grave.

Como consecuencia de las sanciones económicas, las exportaciones de crudo iraníes están en sus niveles más bajos de los últimos 20 años. Hoy son sustancialmente inferiores a las del año pasado, en unos 600.000 barriles diarios. Ocurre que ahora es muy difícil para los compradores poder pagar por el crudo iraní sin que, también ellos, resulten sancionados. El impacto de esto en la economía iraní es fuerte. Hay toda suerte de bienes que escasean (con el malhumor social consiguiente) y la inflación iraní ha trepado a niveles insoportables, del 20% anual.

No obstante, los líderes de la particular “teocracia” iraní, impertérritos, siguen adelante con su programa nuclear convencidos aparentemente de que, una vez que estén en poder de armas nucleares, cualquier intento de “cambio de régimen” en Irán será mucho más difícil.

El objetivo inmediato de la comunidad internacional es que Irán interrumpa sin demoras su programa de enriquecimiento de uranio al 20%, que avanza en las instalaciones de Natanz y en la planta subterránea de Fordow porque ello le permite acercarse, con relativa facilidad, a la fabricación de armas nucleares. A lo que cabe agregar la exigencia de que Irán acepte que la mayor parte de su inventario actual de ese tipo de uranio sea reprocesado en el exterior, de manera de quitarle la gran peligrosidad que hoy ciertamente tiene.

Además se procura que, en adelante, Irán acepte ser debidamente inspeccionado y controlado por la Agencia Internacional de Energía Atómica. A lo que se agrega que deje de sostener al terrorismo en Palestina y el Líbano, y coopere en la estabilización de Afganistán e Irak, aceptando el derecho del Estado de Israel a una co-existencia pacífica.

Las exigencias no son pocas, ni fáciles de aceptar para Irán. Pero lo cierto es que cada uno de los temas que están sobre la mesa en Moscú se ubica al tope mismo de la agenda de paz y seguridad del mundo.

En contrapartida, Irán recibiría un amplio apoyo científico para su programa nuclear civil, así como para asegurar que sus actuales instalaciones nucleares sean todo lo seguras que deberían ser. A lo que se agrega posibilitar el inmediato acceso a las piezas y repuestos que necesita para su flota de aviones comerciales, hoy diezmada por la imposibilidad de conseguirlos en el mercado internacional, como consecuencia de las sanciones económicas dispuestas contra el país.

Irán, por su parte, solicita que cualquier acuerdo suponga el inmediato levantamiento de las sanciones económicas que la asfixian. No obstante, la comunidad internacional -ante la que ha sido la desafiante y prolongada conducta incumplidora iraní de los últimos cuatro años- sólo estaría dispuesta a acceder a esto luego que los acuerdos que se alcancen entren efectivamente en vigor y estén siendo debidamente cumplidos, lo cual -ante la historia- es ciertamente comprensible, pero hace que alcanzar consensos resulte bastante difícil. Una alternativa sería la de aliviar progresivamente las sanciones con la idea de eliminarlas cuando los compromisos asumidos se hayan verificado.

*Publicado en La Nación, Buenos Aires. 

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