Venezuela se acerca, de pronto, al libre comercio

Miembro del Consejo Académico, Libertad y Progreso
Publicado el 16-02-12 // Destacados, Internacionales


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[H]asta ahora en el imaginario -absolutamente surrealista- de Hugo Chávez, el libre comercio es apenas un arma más, diabólica, que los Estados Unidos utilizan para tratar de “someter” a los pueblos latinoamericanos.

En el 2006, con esa fantasiosa bandera, Chávez creyó “enterrar” al libre comercio, al oponerse ruidosamente -y hacer fracasar- al proyecto del “ALCA”. Lo que en rigor Chávez logró -ayudado en la empresa de demolición por la acción por “expertos” del nivel de Diego Maradona y con la entusiasta complicidad del dueño de casa de la “Cumbre de las Américas” de Mar del Plata- fue que el proyecto de libre comercio se desplazara hacia el dinámico Pacífico y ahora, de la mano de Nueva Zelanda, Chile, Singapur y Brunei, los Estados Unidos lo estén materializando en Asia a través del llamado TTP, al que ya se han unido Perú y México. Este es ya el proyecto de zona de libre comercio más importante del siglo XXI. Con eje en Asia y no en América Latina, lo que no es para celebrar.

Gracias a Chávez, el TTP ha nacido entonces más allá de las fronteras de América Latina, en beneficio de algunos otros. Una oportunidad desperdiciada, de la que son obviamente “responsables” Chávez y sus “ad-láteres”. Chávez sabe que su gestión económica es un fenomenal fracaso. En rigor, de eso entiende poco y nada. Sólo sabe de retórica. Sustancia, no. Tan es así, que no puede dar de comer a su pueblo, razón por la cual debe importar -de otros lares- buena parte de la comida que consumen los venezolanos. La Argentina (como país deudor financiero de Venezuela) está tratando de aprovechar comercialmente esta situación, hasta ahora desperdiciada, para -entre otras cosas- poder exportar más alimentos a Venezuela. A pesar de Guillermo Moreno. Por todo esto Chávez se acercó a Colombia, otrora una nación rival, casi odiada. Y con Juan Manuel Santos logró suscribir un acuerdo de libre comercio en virtud del cual se liberan nada menos que unas 3.500 partidas comerciales con el país vecino. Casi todas ellas son las que han conformado buena parte del flujo real del comercio bilateral entre Colombia y Venezuela de los últimos cinco años. El intercambio comercial bilateral entre los dos países caribeños, que había estado en el orden de los 7.000 millones de dólares en el 2008, se desplomó como consecuencia de la ruptura de relaciones de julio de 2009. Se trata ahora de re-edificarlo velozmente. En esto va el bienestar del pueblo venezolano y la expansión del comercio exportador colombiano. Será seguramente un camino sencillo para Colombia, cuya economía está creciendo fuertemente y atrayendo inversiones, a la manera de verdadera contra-cara de lo que sucede en una Venezuela en la que pocos, muy pocos, inversores confían. Cada vez menos, por cierto.

*Publicado en La Gaceta, Tucumán.

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