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martes , 21 mayo 2019

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“El gobierno de Zapatero es como Norman Bates, de Psicosis”


A días de las elecciones presidenciales en España, la profesora de Historia del Pensamiento Económico de la Universidad CEU-San Pablo de Madrid y del Máster en Economía de la Escuela Austríaca, analiza la situación española.
Causas y consecuencias del auge, la burbuja, y el momento económico y político que atraviesa la madre patria.

A fines de 2001, cuando estallaba la crisis en Argentina, muchos vinieron a España donde encontraron trabajo y pudieron prosperar en su profesión. Sin embargo, ahora la cosa parece darse vuelta y Cristina Fernández se regodea con el hecho que están repatriando cerebros. ¿Qué pasó con España en estos 10 años?

Pasaron 8 años de gobierno socialista. El gobierno del PSOE se aprovechó de la buena situación del gobierno conservador desde el punto de vista económico. Luego vino el gobierno de (José Luis Rodríguez) Zapatero dispuesto a repartir. Prometió todo para salir elegido, pactó con nacionalistas y con grupos de presión muy fuertes. Entonces, luego de ganar comenzó el despilfarro. Cuando llegó la crisis nos pilló con las lámparas apagadas.

¿Entonces era cierto que el país estaba bien, o era un crecimiento artificial?

Sí, había crecimiento pero estaba sustentado en burbuja inmobiliaria propiciada por instituciones crediticias que financiaban proyectos inmobiliarios allí donde no había necesidades reales. Para ellos el negocio pasaba meramente por construir, no importaba si se compraban o no los edificios.

La Profesora María Blanco

¿Cómo se gestó en España una burbuja inmobiliaria? ¿Por qué usted sugiere en uno de sus artículos publicados por el Juan de Mariana que “las comunidades autónomas han inflado con operaciones por debajo de la mesa la burbuja inmobiliaria?

Porque las comunidades autónomas se aprovecharon de las responsabilidades transferidas por el gobierno nacional. Y en eso la culpa es la de la comunidad autónoma. Consejeros, etc. consiguieron los votos apoyándose en lobbies. Los políticos financiaron sus campañas con dinero del lobby inmobiliario a cambio de modificar las regulaciones -recalificación de terrenos, por ejemplo-.

¿Cómo es posible este proceso?

En España los terrenos están clasificados. El criterio para clasificarlos es el uso, entonces, tienes terrenos rurales, terrenos urbanos, etc. Y los precios son distintos según su clasificación porque cada clasificación habilita un tipo de construcción determinada. Entonces lo que pasó fue que luego de las elecciones se reclasificaron muchos terrenos a terrenos urbanos que se pueden vender a precios mucho mejores a las constructoras.

O sea que el mercado inmobiliario está intensamente regulado.

Sí, todo el tema urbanístico está regulado y depende de las comunidades autónomas. Y ese exceso de regulación es lo que permite que haya trampas. Entonces terminamos con la falsa sensación que todo está conforme a la ley, pero todos funcionan por debajo de la ley.

España es el país con mayor desempleo de toda Europa. ¿Por qué pasó esto y cómo puede salirse?

Somos eso y campeones mundiales de fútbol. Vamos a ver, durante el boom, en la época de vacas gordas, mucha gente dejó sus estudios y se fue a trabajar en la construcción.

Cuando comienza la crisis de liquidez y se transmite a la economía real, empiezan a cerrar las empresas. Nosotros somos un país de pymes y pequeños emprendedores.

Pero aquí lo que ha pasado es que se ha destruido el tejido empresarial. En España no hay libertad de contratación, no hay mercado laboral flexible. El mercado laboral está dominado por el poder de los sindicatos y todo se da en el marco de una negociación colectiva, lo que genera que los canales en el mercado laboral sean rígidos.

En consecuencia, el costo laboral en España es altísimo. Contratar es muy difícil y despedir, mucho más. No hay posibilidad de reconvertir un contrato fijo y caro en uno más barato. Entonces la decisión de los empresarios fue cerrar sus empresas.

¿Entonces la receta para salir del desempleo es la flexibilización laboral?

Sí, hasta Merkel nos lo pidió. S&P rebajó la calificación a AA- porque la reforma laboral no existe. El gobierno socialista anuncia cosas que luego no suceden. Dan noticias de cómo va la reforma laboral, pero ésta es inexistente. Es como Norman Bates -de “Psicosis”-que habla con una madre inexistente. Llaman reforma a un retoque de maquillaje.

Muchos dirán que la flexibilización laboral profundizará el desempleo. Si es más fácil despedir, entonces habrá más despidos.

Eso no es cierto. Al flexibilizar la contratación, el costo del trabajo será mucho menor, aparte podrá pactarse trabajador con empresario, no con el sindicato. Se trata de quitarle las cadenas sindicales al trabajador. Si se abarata el despido, a lo mejor se despedirá gente, pero se contratarán a otros. Muchos trabajadores estarían dispuestos a trabajar en condiciones diferentes de las que indica la ley o de las que tenían antes. Es lo mismo que sucede con las leyes de salarios mínimos. ¿Por qué imponer salario mínimo si hay trabajadores dispuestos a trabajar por hora, o por salarios más pequeños? Es mejor eso que nada. Un argumento es “ofrecer contrato digno”, con lo cual lo dejas con un contrato muy digno, o en el paro.

En uno de sus artículos usted propone hacer un “mea culpa” y acusa a los propios españoles por la crisis. ¿Por qué los ciudadanos de a pie son responsables de  los problemas financieros?

Porque por muchos años, durante la bonanza económica, asumieron créditos que no podían pagar y vivieron por encima de sus posibilidades. Se pedían créditos para financiar veraneo en una playa de fuera de España, carísima, financiamos con un crédito fuera de Europa.

¿Pero está mal endeudarse?

Está bien, pero uno no puede financiarse indefinidamente.

¿Pero no había ningún incentivo institucional para que esto pase? ¿El Gobierno?

Absolutamente. A los políticos locales, autonómicos, y nacionales les interesaba que siguiera esa euforia para atribuirse esa sensación de bienestar que implicaba vivir fuera de las posibilidades. El discurso, y las señales que venían de arriba, eran de “que todo va bien” y “ahora vamos a repartir 1000 euros si tienes un hijo”, y “a los que quieran les daremos 500 euros para irse de casa de mamá y papá”. Ese mensaje desde arriba hace creer que somos de los países más ricos del mundo cuando no es así. Entonces los bancos pensaban que la bonanza no iba a terminar nunca. Nadie se vio venir la crisis de los Estados Unidos.

En Argentina estamos acostumbrados a hablar de fuga de capitales y me llamó la atención leer en su artículo “El Circo sin Pan” que éste es un tema también en España. Entonces ¿A dónde se fugan los capitales españoles? ¿Por qué?

Sí se fugan, porque huyen de la penalización. Los hombres huimos del dolor, los capitales también. Y esto pasa cada vez más y es probable que, con el tiempo, crezca.

Los dueños del capital se dan cuenta que esto va a ir peor, entonces se van a otros países donde no se penalice tanto la inversión. En un país con este paro que se penalice la inversión es obsceno. Porque el ahorro traducido en inversión es lo único que puede sacarnos de esta situación.

Sin embargo, se ha ido amenazando la inversión desde el poder. Y se le da mala prensa los inversores. Como consecuencia, los inversores se van al centro y al este de Europa.

Polonia, Eslovaquia, están deseando que vayan a invertir. Hay países que lo están haciendo muy bien, y suplen el estar más atrasados, con condiciones para los capitales, buenas condiciones de contratación de trabajo, etc. El capital no se ve penalizado.

¿Cuáles son estas penalizaciones? ¿Impuestos, trabas burocráticas?

Exactamente, todo eso. Además, la sensación de amenaza con la idea de nuevos “impuestos a los ricos”.

La crisis dio origen a un movimiento mundialmente famoso: “los indignados”. ¿Qué piensa de ellos? ¿Tienen derecho a indignarse?

Tienen derecho a indignarse, pero no tienen derecho a ocupar espacios públicos. A menos que sea verdad que todos podemos ocupar espacios públicos durante meses y perjudicar a los comercios. No es una anécdota decir que hubo plaga de pulgas y que hubo grandes pérdidas en los comercios. Hasta qué punto puedes estacionarte en la plaza más céntrica e importante de Madrid y perjudicar a los que viven y trabajan de ella.

Por otro lado, no es cierto que todos los indignados sean parados. Eran estudiantes que iban a la Puerta del Sol fuera del horario laboral, pero en su mayor parte eran estudiantes que se pusieron de acuerdo con los parados después.

¿Pero qué pasa con los derechos por los que piden?

Todos tenemos derecho, pero también los empresarios. Los indignados no sólo decían queremos trabajo para todos. Decían “no puede haber empresas que tengan beneficios”; “hay que nacionalizar los bancos y todas las empresas energéticas”; “hay que penalizar empresas con beneficio y hay que financiar a los jóvenes que quieran tener un piso”.

No parece una manifestación muy apartidaría o apolítica.

Hubo un primer germen que sí. Pero una vez que había más de 30 en la Plaza, se empezó a movilizar gente de la izquierda radical y finalmente no era bien claro quiénes estaban. No todos los jóvenes eran bienvenidos en sol. Hubo agresiones a periodistas.

¿Eso explica que hoy queden pocos rastros de ellos?

Los indignados existen, pero están descansando, como va a ganar el PP, están esperando que esto pase así saltan nuevamente a la calle.

¿Y qué pasará cuando gane el PP?

Depende del coraje político que tenga el presidente y la firmeza que tenga como partido de gobierno. Si se acompleja frente a la izquierda socialista y quiere ser la “derecha socialista”, seguiremos donde estamos.

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