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Semana que empieza el Lunes 23 de Mayo.  ¿Cuál es el rol de los IMPUESTOS, qué consecuencias tienen en la sociedad, es conveniente tener una carga impositiva alta o baja?

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Impuestos altos o bajos, alternativas.

-Por Leonel Di Camillo, Coordinador de investigación LyP- Los impuestos son la carga monetaria impuesta por la organización de la vida en sociedad, en tanto que ésta implique que ciertas personas tengan una función específica y no divisible. Es decir, si hay personas que deben dedicarse a un servicio cuyo beneficio será disfrutado por todos, ese servicio deberá ser retribuido mediante un pago no voluntario, impuesto. Lo contrario permitiría la proliferación de free-riders, individuos u organizaciones que se benefician con los esfuerzos de otros, por ejemplo, porque no pagan el precio de ese servicio que disfrutan.
Ahora bien, dada la existencia de impuestos, surge el problema de su recolección y monto. Los sistemas impositivos en vigencia en la mayoría de los países pierden de vista el objetivo real y último de los impuestos (retribuir aquellos servicios indivisibles) y se pierden en bizantinas discusiones que ponen su foco en quiénes, cuánto y cómo deben pagar. En primer lugar, el monto a ser recaudado viene dado por el precio del servicio indivisible. En segundo término, si entendemos que ese servicio es indivisible, no tiene mucho sentido intentar complicados métodos de asignación que pretendan determinar quién se beneficia más por ese servicio, y obligarlo a contribuir en forma proporcional. Mucho menos tiene sentido intentar una discriminación según algún patrón solidario: mezclar el problema de los ingresos de los pobres con sus gastos, distorsionando el precio de lo que gastan (el impuesto) implicaría forzar una segmentación de precio por ingreso que colisiona con lo indivisible del servicio.
Por supuesto, además, hoy los sistemas impositivos adolecen de una complejidad abrumadora. ¿Es razonable que sea prácticamente necesario contar con un contador especialista en impuestos sólo para hacer nuestras liquidaciones mensuales?
Ante este panorama, los sistemas de impuesto plano (flat tax) se muestran como la verdadera alternativa. Un impuesto fijo (por monto o porcentaje de ingresos, por ejemplo) sería simple, fácil de fiscalizar, pagar y controlar, esencialmente justo y capaz de reunir los recursos por los cuales existe: pagar los servicio indivisibles provistos a la sociedad. Cualquier otro esquema es una ineficiencia, una ineficacia o un robo.

12 comentarios

  1. Respuesta de Agustín Etchebarne
    El rol de los impuestos

    En mi opinión, no pueden considerarse a los impuestos el equivalente a un robo liso y llano. Eso equivaldría a una postura anarquista. Autores como Armando Ribas o Robert Nozik han analizado la incosistencia de tal postura.
    Más interesante es una visión libertaria que acepta la tesis de la necesidad de un Estado para asegurar la vida, la libertad y la propiedad de las personas. De allí surge, la necesidad de las fuerzas de seguridad, la policía y las fuerzas armadas para asegurarnos de peligros externos, y de un poder judicial que resulta en árbitro frente a la aparición de conflictos.
    Para que no existan “free raiders”, es decir, personas que se beneficien de la seguridad y de la justicia, sin pagar el costo asociado a estos servicios, es que surgen los “impuestos”.
    Pero inmediatamente surge la necesidad de limitar el poder del Estado para establecer “impuestos”, como la noción básica de “no taxation without representation” (no a los impuestos sin representación). Es decir, sólo los representantes del pueblo soberano pueden fijar impuestos. Pero esto no es suficiente, porque entonces una mayoría circunstancial puede oprimir con impuestos a toda la población o incluso a algunos más que a otros.
    De manera que el límite a los impuestos debiera estar por encima de los legisladores circunstanciales. A mi juicio, el límite a los impuestos debe volver a ser Constitucional. Creo que en los debates del Federalista, Hamilton proponía que la Constitución limite los impuestos para que sean sólo al consumo y no a las ganancias, precisamente porque los impuestos al consumo se autolimitan. Uno puede reducir su consumo y aumentar el ahorro para multiplicar su capital antes de que le afecte el impuesto, esto hace que a medida que crece la alícuota, a partir de cierto punto, se reduce la recaudación. En cambio con el impuesto a las ganancias es más difícil la autolimitación del legislador.
    En Argentina no existe tal límite constitucional. Meir Zylberberg explica que este límite desapareció con la sentencia de la Corte Suprema de Justicia que en 1927 aceptó impuestos inconstitucionales implementados por Carlos Pellegrini en la crisis de 1890 (y mantenidos durante las siguientes administraciones). La excusa de la Corte fue que los nuevos impuestos habían permitido el fuerte crecimiento del gasto público y que sería imposible financiar el nuevo nivel alcanzado sin aquellos impuestos. A esta doctrina se la llamó “Doctrina de Facto”. Nuevos impuestos inconstitucionales se implementaron durante la Crisis del 30, el impuesto a los Réditos que se mantiene hasta nuestros días con el nombre de impuesto a las ganancias. Esta vez se aceptó el nuevo impuesto por estar el paìs en crisis y a esta doctrina se la llamó “Doctrina de la Emergencia”. Desde entonces nuestro querido país vive “de facto” y en “emergencia”.

    Al no existir límites, los impuestos se han multiplicado, Antonio Margariti calcula que había 85 impuestos diferentes en la provincia de Buenos Aires hace unos años, y ahora hay algunos nuevos. Las alícuotas crecen permanentemente, en todos los gobiernos de los últimos 30 años. En conjunto hemos calculado que la presión impositiva es de entre un 50% y un 63% de los ingresos según los ingresos y las actividades de cada ciudadano.
    De este modo, sólo existen dos límites a la voracidad recaudatoria del Estado. La evasión impositiva que es la natural defensa del ciudadano frente a un Estado que exagera la imposición recaudatoria al mismo tiempo que brinda cada vez peores servicios de Educación, Seguridad, Salud y Justicia. El Estado cobra cada vez más y nos devuelve cada vez menos.
    Y el segundo límite natural es que a cierto punto, la actividad económica se resiente, entramos en recesión y la recaudación cae. Así y todo, el gobierno logrará exprimir cerca de un 45% de los ingresos de los argentinos en el año actual.
    Nos hemos alejado demasiado del sano criterio de Alberdi que era: “recaudar muchos pocos en lugar de pocos muchos”. Ya en su “Sistema Económico y Rentístico”, de 1854, Alberdi anticipaba y resumía nuestro problema: “Hasta aquí, el peor enemigo del país ha sido la riqueza del fisco. Somos países de complexión fiscal, pueblos organizados para producir rentas reales. Después de ser máquinas del fisco español, hemos pasado a ser máquinas del fisco nacional; he aquí toda la diferencia. Siempre máquinas serviles de rentas que jamás llegan, porque la miseria y el atraso nada pueden redituar”.

  2. Para mí, los únicos impuestos legítimos son los impuestos al consumo -es decir, el IVA- porque es un impuesto a la institucionalidad, que es algo que genera beneficios universales.

  3. En cuanto a cuáles son los usos legítimos de los impuestos, me permito sugerir que lean los capítulos 16 y 17 de mi libro EL ESPÍRITU DEL MERCADO. Allí hay una explicación bastante sencilla pero también muy clara que no se si se encuentra en otro lado

  4. Leandro Kanemann says:

    Los impuestos no son otra cosa que lo que dice la palabra. Es muy transparente. Son IMPUESTOS. No es algo que elegimos pagar o no (en cuyo caso lo denominaríamos “contribuciones voluntarias”. Es un robo que nos obliga a resignar parte de lo que ganamos mediante nuestro esfuerzo. Es un tributo que tenemos que rendir al Señor Estado cada vez que nos llega el recibo de sueldo, o al momento de comprar una golosina en el kiosko de la esquina. Es paradigmático, ya que haciendo un triste paralelismo sería como un padre que le roba el dinero a sus hijos para financiarse.
    Ahora bien, ¿Cuánto nos roba papá estado para llegar a cubrir sus deudas? En Argentina es aproximadamente un 50% del ingreso anual. Si, trabajamos desde el 1º de enero al 1º de julio para pagar impuestos. De lo que queda, vemos como tiramos a fin de año…
    Que el estado argentino se quede con el 50% de lo que una persona gana por año, es una inmoralidad. El tema impositivo no sólo hay que verlo como propone Arthur Laffer con su curva, donde cuando la carga es mayor, menores los ingresos por la evasión y cuando es menor, se optimiza el ingreso en las arcas estatales. Sino por un tema de moralidad.
    La entidad que llamamos Estado tiene por norma financiar ciertas cosas mínimas, como las fuerzas de seguridad, o los tribunales. No transmisiones de futbol, o subsidiar milanesas. Los impuestos tienen que ser bajos por el sentido ético de que no hay que robarle a la gente lo que produce con su trabajo. No es ético que el pobre pague 21% de impuestos sobre el paquete de fideos, o la leche.
    Los impuestos bajos traen prosperidad (cuando no, eliminándolos), ya que no ponen trabas a aquellos que desean invertir, o ejercer su industria. Los impuestos ahogan y asfixian al pobre, y así lo sigue manteniendo pobre. Un impuesto bajo no le implanta esa barrera por la cual nunca accederá a un mayor ingreso.
    Mentirosa es la propaganda de la AFIP que nos dicen que “Los impuestos ayudan al progreso del país”; eso es para la tribuna K. La realidad demuestra que lo detienen. Nadie viene a invertir ni un mísero peso. Se van los fondos. La gente hace las cosas en una supuesta ilegalidad para seguir viviendo y se los persigue y condena por ello. Por ejercer el comercio, por trabajar, por negociar. Una verdadera lástima ver que la inmoralidad impositiva nos cuesta a los argentinos, la mitad del sueldo y que se lo dilapiden sin mesura. Todo eso con impuestos altos. Así que no sea idiota, no se deje avasallar en su derecho a la propiedad.

  5. IMPUESTOS!!: comenzaron en el período NEOLÍTICO aprox 10000/6000 a. C. : “Los jefes y sus ayudantes y los sacerdotes”, que tenían el poder y la riqueza, y los SUBORDINADOS (Campesinos y artesanos) que producían TODOS LOS BIENES que la sociedad consumía, y PAGABAN TRIBUTO A LOS PODEROSOS… Fuente: Libro de historia de 1er año de mi hijo.

  6. -Por Leonel Di Camillo, Coordinador de investigación LyP- “Los impuestos son la carga monetaria impuesta por la organización de la vida en sociedad, en tanto que ésta implique que ciertas personas tengan una función específica y no divisible. Es decir, si hay personas que deben dedicarse a un servicio cuyo beneficio será disfrutado por todos, ese servicio deberá ser retribuido mediante un pago no voluntario, impuesto. Lo contrario permitiría la proliferación de free-riders, individuos u organizaciones que se benefician con los esfuerzos de otros, por ejemplo, porque no pagan el precio de ese servicio que disfrutan.”

    Mi opiniòn: , siguiendo a Alberto Benegas Lynch (h), “Fundamentos de análisis económico”, Apendice I, sostiene que en economía no interesan los free-riders (ni positivos, ni negativos), con lo que introducirlos para justificar los impuestos se daría de narices con la argumentación de B. Lynch, con la que coincido. El primer punto de los impuestos, no menor, es la aceptación de que el “fin justifica los medios”, desde el momento de que es una detracción (monetaria ó no, dado que los efectos de los impuestos podrían tener efectos no monetarios), es decir es una restricción a la disposiciòn de los ingresos, bienes consumo (efectos explícitos), pero con la determinación de los fines y usos que realiza el estado de esa detracción, conlleva a una distorsión de la asignación de los recursos escazos libremente, que conforme la escuela austríaca de economia, siempre será capitalizada a una menor tasa que lo haría el mercado libremente. Si se observan los usos que han dado los diversos estados a lo largo de la historia a los impuestos, los resultados de los mismos, a mi juicio, hay mas razones para su abolición total, que para dilucidar un mínimo y que gravar. Por otro lado los impuestos han dado pie a la aparición de términos nefastos, a mi juicio, que habría que comenzar a eliminar: “contribuyente” ¿? Hay personas, seres humanos. Mis hijos no vinieron al mundo para ser “contribuyentes”. Otro: “capacidad contributiva” Gravar la capacidad contributiva, significa que contrariamente a lo que logran los ganadores del mercado libremente,se les quitara por la fuerza su posibilidad de reinvertir esa capacidad, y generará inexorablemente, menores tasas de capitalización en el mercado. “Agente de retención, percepcion”: Otro concepto inconstitucional: obligan a que determinadas personas jurídicas ó físicas, actuen (ad honorem) como agentes de recaudación. La lista sigue y continuará, si no se aborda el tema de raíz: “Responsables sustitutos”, “Ganancia presunta”, “Ingresos brutos”. Es importante tener presente que genera el impuesto en la economía y que efecto genera su aplicación por parte del Estado.

  7. Pese a que soy contador, jamás pude “tragarme” el tema de los impuestos, pese a que mis colegas y el 95% de la matrícula del CPCECABA se dedica a esa actividad y yo podría lucrar con ella. Para los que sostienen que debe haber un mínimo:
    Administración de Justicia: Puede privatizarse facilmente: descentralizada (municipal, ad-hoc y con fondeo para las universidades, en competencia para bouchers educativos). Cada vez que voy a tribunales a hacer alguna auditoría o en calidad de perito, veo la inoperancia del sistema y la corrupciòn.
    Defensa exterior: ¿hay teoría de invasión ò solo hay que cuidar las fronteras, si es que hay que cuidarlas? No hay ciudad que se cuide mejor conviertiendose en un centro comercial importante y de producciòn. Podríamos ser free ryders de EEUU y Brasil, dado que tienen intereses comerciales ¿para que duplicar el gasto?. Para las guerras defensivas, podría haber un fondo fiduciario y contratar soldados profesionales de elite (israelíes, norteamericanos, de medio oriente, que están altamente entrenados)

    Policia: pienso que podría ser municipal y pagada por los vecinos. ¿por que hoy es uno de los segmentos mas dinámicos de la economía el rubro seguridad: blindaje de vehículos, garitas, bunkers, seguridad satelital, control a distancia, etc. La seguridad es ya casi privada, paradojicamente.

    Educación: podrían privatizarse los colegios, con bouchers, sponsors y que los que no pudieran pagar, realicen las tareas de mantenimiento, etc. La educacion obligatoria gratuita premia al free ryder que no estudia y pierde su tiempo en un colegio, y genera millones de free riders negativos que pagaron impuestos para subsidiaro a él.

    Diputados y senadores: han demostrado a lo largo de la historia, que no solo no supieron, ni saben legislar, sino que crearon una maraña de leyes, reglamentaciones y normas burocráticas absurdas que son una falta de respeto al intelecto. Su peor obra es el artículo 14 bis con la aberración entre otras de “IGUAL REMUNERACION POR IGUAL TAREA” Es decir, que Messi debe ganar lo mismo que el resto de sus compañeros.

    Salud, hospitales: podrían ser municipales, pagos, nunca gratuitos. Si no se premia al que no se cuida la salud y luego la tiene gratis

    Para concluir con los Free ryders: Todas las aplicaciones de impuestos que hace y viene haciendo el estado ha generado un sinnumero de estos: educacion, salud gratis, genera consumo artificial, una burbuja de cìrculo vicioso, es decir desalienta la excelencia y fomenta (junto con los impuestos para jubilacion Ansal, etc) el atraso. Haganse esta pregunta: como estaría argentina si se eliminaran todos los impuestos (y se cerrara el BCRA) y todas las imposiciones al trabajo, al comercio exterior, etc ¿habría mas criminales, nos invadirían otros países, los enfermos morirían por las calles por no poder pagar los hospitales? ¿Habría mas empleo, mas inversión?

    ABL:
    Alumbrado: lo debería facturar las empresas engergeticas, pero compitiendo
    Barrido: debería contratarlo cada manzana, calle (los free ryders quedaran en cada una de esas negociaciones) y no interesan.
    Limpieza: El que no puede pagar a un podador de arboles, puede hacerlo por su medios. El barrendero, igual y en competencia y privados.

    Insisto, observo mas motivos para que no existan impuestos (ya de por si una violación de mi autonomía de la libertad y una detracción y afectación a mi derecho de propiedad) para que alguien ser arroje la omnipotencia de determinar su uso. Parten de una injusticia (detracción coactiva) y finalizan en otra injusticia (en su aplicación coactiva) y en un zafarrancho en las tasas de capitalización del mercado, en términos económicos.

  8. El comentario de german hugo schwarzböck es sugerente, sin embargo, la línea argumental de Nozik (vid. http://www.iep.utm.edu/nozick/#SH2b), que menciona Agustín Etchebarne, es implacable. Un estado de No-Estado no es viable porque, aún concediendo la irrelevancia de los free riders, siguen existiendo servicios de naturaleza indivisible. Esos servicios lo son porque no admiten competencia. Una competencia por ellos los aniquilaría. En concreto, los servicios de protección de la libertad, la vida y la propiedad de las personas, que implica un ejercicio racional de la violencia es el natural de un Estado justo (equivalente al “Estado ultra-mínimo” de Nozik). Ese ejercicio del monopolio de la violencia debe ser soportado económicamente (esto es inexorable “there no such thing as a free meal”, Friedman dixit) y como no puede haber competencia, los impuestos son la única alternativa.
    Ante esto, un impuesto de monto o ratio fijo es la mejor alternativa, por justicia y simplicidad (hay algo de justo en lo simple) como lo demuestran los casos de ciertos países que vivieron la mayor parte del SXX tras la Cortina de Hierro. Tal vez es más discutible la materia sobre la cual hacer la imposición (consumo, ingresos o propiedad). Dado que el ejercicio del servicio indivisible (el uso monopólico de la violencia) está relacionado con la localización, lo más justo y consistente, seguramente, sería un flat tax sobre alguna forma de propiedad sobre la ubicación. Un impuesto sobre el consumo o el ingreso distorsionaría decisiones de ahorro-consumo, en tanto que el consumo sería penalizado por sobre el ahorro. Un impuesto sobre el ingreso es engorroso de controlar y recaudar y colisionaría con el derecho a la privacidad de las personas.

  9. Agradezco la gentileza del coordinador Di Camilio de brindar el link con la linea argumental de Nozick. El ánimo de mis entradas fue de que antes de generar el debate en la ciudadanía de que tipo de impuesto sería razonable (si lo hay), que gravar, tasas, etc., primero, creo yo, sería prudente explicitar muy rigurosamente cuales son esos servicios ó beneficios por los que, conforme la linea argumental planteada, debe ser solo y como única vía costeada a través de los impuestos.
    Aclaro también que no fue el sentido de mis entradas plantear la anarquía, sino que no doy por sentado que ciertas funciones bàsicas del concepto “Estado” deban ser costeadas a traves de los impuestos como un requisito si ne qua non.
    La cadena de razonamientos de Nozik, parece tender a validar la idea de un estado mínimo. En algún artículo publicado por R. Cachanosky, Éste mencionó un concepto similar en cuanto al costo mínimo de….(no recuerdo exactamente la expresión). Releyendo el libro de A. B Lynch (h), anteriormente citado, en la sección “El marco institucional” parece llegar a la idea de que no puede gozarse del derecho de la libertad, propiedad, sin un pagar la contraprestación que sería la justicia y el poder de represión para asegurar tal goce de la libertad.
    Ahora bien, (perdón por mi insistencia), pero creo que hay que desagregar los términos “Leyes, administracion de justicia, derechos” y “fuerzas de seguridad”.
    Por ejemplo: los tribunales civiles y comerciales, no me resulta claro que deban ser solventados, ex ante, con un ratio coactivo (ó como contraprestación, sin que sea coactivo, siguiendo a Nozick), para una eventualidad. Es decir, si una empresa se concursara y luego quebrara (y hay muchas que lo hacen y luego constituyen otras o compran en el krown down) ¿por qué un ciudadano debe pagar al Juez, secretario, pro secretario, el edifico, el sistema de archivos, los empleados de mesa de entrada, etc., para que alguien usufructue el sistema. Cuando hay fondos involucrados, puede el costo ser cubierto por las partes litigantes en forma ad hoc. El único requisito del juez en cuestión es su caracter de “independiente” respecto de los litigantes (similar a la de un auditor), que por cierto es hoy una causa de excusación de los jueces y forma parte del CPCCN.
    Derecho Penal: No hay valores sino daños humanos. En estos casos, parece que no habría cabida para una solución de mercado en la administración de justicia y represion, y podría pensarse en alguna tasa general “ex ante” .
    Por otra parte no me resulta claro que el “Norton antivirus ó similar” (un virus en sistemas es un delito, que puede generar pérdidas pecuniarias, estafas via internet), sea una función indivisible y que todas las personas nos beneficiemos y por tal hubiera que pagarlo con un impuesto y el estado tener el monopolio de asegurar nuestra protección. También con tales caracterizaciones “indivisible y que ciertas personas deban hacerlo o no admitan competencia”, porque los aniquilaría, podría deducirse, que internet debería ser controlada por el estado. (Gastos de prevención para asegurar el derecho de correo electronico, opinion, operaciones financieras, etc).
    Creo que hay que acotar, intensificando el esfuerzo intelectual riguroso, las funciones del estado.
    Si la Constitución estuviera bien escrita, esto es, volviendo a la Alberdiana (previa a la de 1853), dado que ésta la de 1853, en su artículo 14 (derechos civiles), incluyó la frase “conforme las leyes que reglamenten su ejercicio”, dejando abierta la puerta para el desvirtuamiento total de la gran obra de Alberdi, podría pensarse en funciones básicas de administración de derecho penal y ejecución de represión, cuando las partes no pueden pagar el costo en el caso de requerir el servicio.
    Asimismo, hay que ver la aletoriedad y la tasa de ocurrencia de los eventos ó actos que ocasionan lesiones de derechos, para ver cual es el tamaño del servicio que requiere una sociedad determinada.
    A su vez, ¿si no hay sistema de precios para asegurar el mínimo costo? y la delincuencia aumenta, ¿entonces se deduciría que habría que aumentar los impuestos? Luego una vez capturados la mayor cantidad de delincuentes, habría que pagar mas carceles para que los hospeden?
    Por útlimo, respecto del Tema de que y cuanto gravar: ¿los pobres como pargarían los impuestos, para el caso de querer gravar alguna forma de propiedad? Me parece que no podría funcionar.
    Si bien el Dr. Benegas Lynch sugería como menos distorsivo hace años, en su libro citado el impuesto al valor agregado (por ir afectando a cada parte de la cadena), en mi opinión, para simplificar el tema, podría pensarse en un ratio sobre el consumo (similar a la propina que agregan en Estados Unidos las camareras en la cuenta de los restaurantes). Igualmente insisto en que hay que partir de pilares fundamentales de las funciones detalladas del estado (Justicia es muy general), para luego no tener tropiezos en las justificaciones de una “imposición. Agradezco a L y P este espacio de debate y espero lo intensifiquen.

  10. Muchas gracias german hugo schwarzböck por sus comentarios.
    Naturalmente, “Justicia y seguridad” es una generalidad y así debe tomarse. Precisiones al respecto son las que brindan en sus extensas obras Benegas Lynch (h), Nozik, Ribas, entre otros.
    Es razonable que los acuerdos comerciales incluyan una tasa para la justicia comercial, pues se trata de un servicio cuyo beneficio no sería gozado por toda la sociedad y no debería ser solventado vía impuestos. También podría resolverse con la contratación de un seguro (ante el incumplimiento, la aseguradora respondería al supuesto damnificado). En cualquier caso, parece tratarse de un ámbito “divisible”, en dónde el beneficiario está claramente identificado.
    Internet no parece un ámbito indivisible, de hecho, se ha manejado con gran éxito articulando sectores todos privados. El caso de los ataques virtuales no merece, conceptualmente, un tratamiento diferente (es por supuesto, necesario que los tribunales entiendan cabalmente la tecnología, del mismo modo que es necesario que comprendan las circunstancias de cualquier otro asunto). No se justifica una tasa para pagar un servicio “preventivo” (como un antivirus).
    La determinación del monto total a ser pagado vía impuestos sería compleja, pero no imposible. Sería necesario hacer una análisis actuarial muy detallado.
    La sugerencia de un impuesto fijo sobre alguna forma de propiedad localizada sigue la lógica de la indivisibilidad (geolocalizada) de los servicios. El caso del pobre que no puede pagar se resuelve de igual modo que con el IVA: no paga porque no podría sostener el bien sobre el que se calcula el impuesto (de modo análogo a que no pague porque no consume).

  11. Creo que, aunque muy interesante, el debate se fue hacia lo teórico. En lo práctico: hay que bajar TODOS los impuestos, automatizar el cruce de información, reducir el staff de la AFIP (reducir AFIP), castigar a los grandes evasores y así reducir, a la fuerza, el tamaño del Estado. El resto, es muy intereante, deseable incluso, pero no posible en el corto ni mediano plazo. ¿Qué opinan los candidatos sobre materia impositiva? ¿Alguien lo sabe? ¿Tienen alguna opinión? ¿Acaso sabe algo ellos de impuestos? Sería bueno que los expertos de Libertad y Progreso asesoren a alguno de estos políticos en campaña para evitar que digan aberraciones económicas… como todos los políticos en campaña.

  12. hectorguido says:

    De acuedo con Manuel! basta de teoría… simplemente, bajemos el IVA, eliminemos retenciones!

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